miércoles, 4 de mayo de 2005

¿PUEDE CONTARSE TODA UNA VIDA A TRAVéS DE UNA SUCESIóN DE REMERAS ESTAMPADAS?





Conmovido por el ranking de ropa, el Sr. Guillermo García nos hace un relato sobre “joyas en materia de indumentaria:”


“A) remera de Ren & Stimpy, B) remera de una pareja de esqueletos teniendo sexo, y B) un jogging de colección, que hubiera hecho palidecer de envidia al Aníbal de Calabró: buzo color patito, con una inscripción de un nombre italiano tipo ‘Ludovico Tizzianni’ o algo por el estilo, orlada por unos dibujitos tipo estandartes , yelmos y escudos medievales (!!!). El pantalón es verde cotorra, y tiene elásticos en los tobillos.”


En lo personal el breve relato del Sr. García me ha movido a este modesto inventario personal, nutrido sobre todo de la época en que creía que usar una remera estampada era el COLMO DE LO POSMODERNO (circa 1990):


REMERA DE STRIP-O-RAMA: La creación del estampado digital de remeras abrió un campo infinito de posibilidades, desde las remeras con la foto de nuestros hijos a este intento personal de recrear una remera que vi en un catálogo; encargué entonces a un negocio especializado en material “clase B” que me imprimieran el afiche de una típica película “sexploitation” de los 60, que imaginé causaría furor. No tuve en cuenta que lo harían en la camiseta de peor calidad posible, que se agujereó simultáneamente en tres o cuatro costuras a los tres meses de uso; por supuesto, descubrí al poco tiempo que tampoco podía usarla en demasiados lugares, por ejemplo, pongamos por caso, para visitar a mi abuelita. A pesar de todo no me animé a deshacerme de ella sino hace unos cinco aÑos.


REMERA DE JACK NICHOLSON: Mi preferida de todos los tiempos: Consistía en un inmenso primer plano de la cara de Jack Nicholson en “El Resplandor”, bordeada por unas violentas pinceladas rojas. Supongo que usar esta asquerosidad en el pecho es lo más cerca que estuve nunca de ser punk. Punk viejo, encima.


REMERóN DE SNOOPY: Sólo ahora, y mirando hacia atrás, me cuestiono un poco el haber usado durante tanto tiempo, incluso bordeando los treinta, esta prenda propia de una seÑora que va de compras; por supueso que Snoopy es incuestionable, pero el largo y la holgura del remerón está evidentemente pensado para otra edad y otro sexo; la culpa la tuvo la repulsiva “moda skater” de hace unos aÑos, aunque, admitámoslo, tampoco tenía edad de skater.


REMERA VERDE FLúO: No recuerdo bien quién me regaló esta remera que a la luz del sol me hacía parecer una llama espectral incandescente; Tenía un estampado pero era lo de menos. Fue gracias a esta remera que empecé a cuestionarme si Robert Mitchum, por poner un ideal masculino, usaría algo así; Si la sobriedad y la reciedumbre pueden ir de la mano de una radiación enceguecedora emanando de nuestra indumentaria, o si ponerse una prenda llamativa e irritante al mismo tiempo no es algo así como comprar todos los números de la rifa de una piÑa.


REMERA DE LA OLIMPíADA DE QUíMICA: Bueno, heredé esta remera de mi hermanastro menor que se iba de viaje; Creo que esta modesta remera (blanca, y dice “Primera Olimpíada de Química”) es el futuro de la posmodernidad en remeras estampadas; la remera que obviamente, con solo ver lo que dice y ver a su portador, produce una incongruencia; Como esa remera que decía “Fuck Off” usada por un niÑo de siete meses.


REMERA DE DADOS EN LLAMAS: Fue mi último y reciente intento, adquirido en una minúscula casa de tatuajes. Creí erróneamente que este motivo con reminiscencias de Las Vegas retro podía ser coherente con mis aÑos; Pronto recordé que el verdadero motivo para dejar de usar remeras berretas a cierta edad no es el estampado ni el color, sino el EFECTO ANTIESTéTICO que se produce luego del primer encogimiento, más o menos a la altura del abdomen.


Publicado a las 11:56 p.m.


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