Dificilismo estimado de la lectura: 100
La cantidad de libros que en los últimos aÑos he dejado por la mitad (y eso apelando a un concepto de “mitad” bastante generoso) es tan ALARMANTE que estoy empezando a pensar que con los aÑos me he vuelto DESCEREBRADO.
No nos apresuremos a sacar conclusiones. Siempre hay otras explicaciones posibles: por ejemplo, que ninguna persona honesta, trabajadora, padre de familia y pagadora de un crédito hipotecario puede, realmente, leer. Es físicamente imposible. Los tiempos no dan. Hay quienes cumplen estas características y dicen leer libros enteros, pero siempre hay otra explicación para estos casos; Por ejemplo, que MIENTEN.
Dejemos por lo tanto esta actividad a jóvenes, mantenidos o gente de moral dudosa; Mientras tanto, la técnica de empezar un libro por el principio y luego abandonarlo ya está tan saturada que “Yo contra el Mundo” ha desarrollado las siguientes alternativas:
EL “IMPUNTUAL”: En lugar de empezar por el principio y abandonar por la mitad, sugerimos empezar por la mitad y llegar hasta el final; cuando un espectador llega veinte minutos tarde al cine después cuenta tan suelto de cuerpo que ha ido a ver “Sonata OtoÑal” sin aclarar esta falencia. No hay razón que nos impida aplicar esto a un libro, aunque al principio (o a la mitad, para ser más precisos) nos resulte un poco confuso, pero no más que la mayoría de los libros: Todos empiezan con una situación incómoda o desconcertante.
Tomemos un libro al azar: “El Hijo de Tarzan”, de Edgar Rice Burroughs: “Los suecos, rifle en mano, habían repelido un sinnúmero salvaje de agresiones.” . En cambio, el inicio real es “La falúa del Marjorie W. se deslizaba por el Ugambi a favor del reflujo y de la corriente del ancho río.” No creo que ninguno de los dos inicios sea más tranquilizador que el otro.
EL “IMPUNTUAL EXTREMO”: Sirve para novelas policiales, donde lo único que realmente importa es saber quién es el asesino; alcanza con leer las últimas tres páginas, o elúltimo párrafo. Con el tiempo puede aplicar esto al resto de los libros y usando su inteligencia discernir de qué venía el resto. Ejemplo: “No es ni una cosa ni otra, hijo mío –interpuso el general Jacot-. Es princesa por derecho propio.” Es el final de “El hijo de Tarzán”. A mí me alcanza.
LA “RANA SALTARINA”: Consiste en leer sólo las páginas impares; así sólo habremos leído medio libro pero tendremos una impresión más general del conjunto. Además, cualquier estudiante de segundo aÑo de edición gráfica puede decirle que lo más importante siempre se ubica en las páginas impares, así que no se perderá de gran cosa. Otras opciones: Leer sólo las palabras impares, o sólo los sustantivos, o solo las consonantes labiales.
EL “DISTRAIDO”: ¡Cuántas veces hemos llegado al final de un párrafo sin realmente haberlo entendido! Bueno, a mí me pasa TODO EL TIEMPO. Es como si hubiera una barrera entre el nervio óptico y el cerebro, donde las letras recorren el camino a través del ojo humano y se topan con una gruesa pared hecha del concreto de la desconcentración; el error que solemos cometer es leerlo otra vez, y a veces dos o tres veces; es como si leyéramos el mismo libro por triplicado, como si no fuera ya bastante engorroso leerlo una. Recomiendo seguir de largo alegremente; la ventaja principal de esta técnica es que permite hacer otras cosas mientras leemos: escuchar la radio, conversar o resolver ecuaciones de segundo grado mentalmente.
EL “MEDIáTICO”: Este está bastante extendido y consiste en ver la película; si no ha salido la película del libro que quiere leer, tenga paciencia que ya saldrá. La estadística dice que si se encierra a cien monos en la Biblioteca de Babel con un manual de producción cinematográfica en un tiempo infinito e infinitos créditos del INCAA, todos los libros serán llevados a la pantalla. Si no, vea una película parecida. Por ejemplo, si no encuentra “El SeÑor de los Anillos”, vea “La liga Extraordinaria”, que es parecida (la cajita es como marroncita).
El problema de esta técnica es que a veces ver una película entera puede ser tan descorazonador como leer el libro; para eso existen los “avances cinematograficos”, sólo tendrá que alquilar muchas películas para embocar con el avance que necesita. Por último, también puede dar por leído el libro leyendo la reseÑa que figura en la cajita del video. Esto es leer, así que técnicamente está más cerca de la verdad.
EL “SHERLOCK HOLMES”: Alguna vez me quejé de los prólogos, introducciones y comentarios en la solapa; para nuestro objetivo de hoy, esos parásitos literarios pueden llegar a ser sus mejores amigos. Leyéndolos todos puede “reconstruir” mentalmente la obra sin necesidad de leer una sola palabra de la misma. También puede, sencillamente, estar atento a referencias literarias circulando en el ambiente, chistes gráficos o capítulos de “Los Simpsons”: no hay nadie que no sepa de qué se trata “El Quijote de la Mancha” sin haberlo leído. O “Crimen y Castigo”.
Aunque ese creo que lo leí. O no. No me acuerdo. Bueno, ahí está: Tarde o temprano nos olvidaremos de todo lo que leímos, así que intentemos OPTIMIZAR LA INVERSIóN leyendo LO MENOS POSIBLE!
RESUMEN FACILISTA DE LA NOTA: Leer un libro por la mitad es POSITIVO!
Publicado a las 11:12 p.m.
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