Continuando con el ánimo supersticioso del que se tiÑe toda semana que contenga un Martes 13, y con el objetivo extra de obsequiarles algunas emociones fuertes, paso a relatarles mi .Top 13. de los grandes terrores de mi vida:
1) El .Dracu-Dracu., esa desagradable dentadura de plástico que hizo su aparición cuando yo todavía estaba en el jardín. Aún hoy no logro contemplarla (durante su indeseable intervención como souvenir en fiestas de hijos o sobrinos) sin algo de aprensión, esa tía solterona y anoréxica del miedo.
2) Por familiaridad, las dentaduras postizas y hasta los moldes de yeso de dentista, que en mi infancia me causaban tanto miedo como el propio dentista, lo que ya es mucho decir.
3) La escena de un capítulo de Braman donde a Robin se lo comía una almeja gigante.
4) Un capítulo de los 3 Chiflados donde unas mujeres amazonas de otro planeta los ataban a unos postes y se ponían unas dentaduras, adivinen qué, muy parecidas a unos .Dracu-Dracu..
5) La película .El Hombre con Ojos de Rayos X..
6) La película sobre la vida del Gran Houdini. Sé que no suena muy terrorífica, pero lo que pasa es que la dieron a continuación de .El Hombre con Ojos de Rayos X..
7) Los negocios de ortopedia. La explicación es aún más retorcida y redundante: Pasé por delante de uno de estos lúgubres locales el día que volvía de lo de mi amigo, luego de ver .El Hombre con Ojos de Rayos X. y .El Gran Houdini.. Supongo que además, inconscientemente, veía los miembros ortopédicos como una versión apenas más inofensiva de los .Dracu-Dracu..
Un poster que tenía mi hermana del Che Guevara, y no por una especie de maccartismo precoz de mi parte, sino porque había entrado en mi etapa .todos los retratos me miran., de la cual el Che era el máximo exponente. En el mismo recinto, también me miraban terroríficamente el actor de spaghetti westerns Terence Hill (de las películas de .Trinity.) y un gatito muy lindo.
9) Dos o tres capítulos de .La Dimensión Desconocida., especialmente aquel de la mujer de ascendencia egipcia que seducía hombres y después los envejecía hasta que terminaban como una pila de polvo con un escarabajo mágico.
10) Las cajas de cartón, y no, no estoy completamente loco. Durante el principio de los setenta se corría la bola de que los guerrilleros ponían .trampas cazabobos. bajo las cajas abandonadas en la calle, así que uno podía volar en pedazos por patearlas. Al día de hoy, cada vez que pateo una caja tengo la vaga sensación de que estoy tentando a la suerte.
11) Por supuesto, en los doce o quince campamentos a los que asistí a lo largo de mi vida, nunca faltó el momento, en medio de la oscuridad y la soledad cósmica, en que sintiera que el asesino del hacha o el monstruoso espíritu del bosque haría su aparición a través de la endeble tela de la carpa. En una ocasión hasta escuché los cánticos de un aquelarre (luego resultaron ser las canciones de borracho de unos jóvenes juerguistas chilenos).
12) Y me seguirá ocurriendo con más intensidad por haber tenido la estúpida idea de ver .The Blair Witch Project., película que estaba convencido era una estupidez noventista. Sin embargo, el recuerdo de la parte en que encuentran esos muÑecos hechos de ramitas colgados de los árboles me pone la carne de gallina. En estos momentos veo cómo se paran los pelitos de las manos que escriben estas palabras. ¿Ven?
13) Mi encuentro cara a cara, durante un campamento, mientras cargaba una llamativa mochila roja, con un toro que parecía dispuesto a todo para defender a sus tipas.
¿El mundo es un lugar lleno de fenómenos inexplicables y terrores acechantes a cada paso o soy yo?
Publicado a las 11:52 p.m.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario