La seÑora Liliana Morselli nos escribe: .En este caso citamos a un verdadero coso anónimo y de utilidad injustificada y absurda. Se trata de una pequeÑa llave de forma cilíndrica y muescas extravagantes que solía estar en el conjunto de llaves del automóvil. Minúscula e imposible de sostener entre los dedos sin que desaparezca dificultando su supuesto uso. Su aparente fin es evitar el hurto de una insignificante antena de alambre que ni siquiera justifica el esfuerzo, el tiempo y la dedicación de intentar insertar esta ridícula y mal llamada llave en la cerradura y girarla dando una vacía sensacion de seguridad.. Pero, seÑora Morselli, ¿acaso no puede considerarse a esta .llave. como una metáfora de la futilidad de la búsqueda del hombre por algún tipo de certeza en el universo? Si esta .llave. es ridícula, ¿no puede decirse lo mismo del afán en la búsqueda de riquezas que jamás podremos llevarnos a la tumba? ¿De la morbosa compensación que nos ofrecen los seguros de vida? Y por qué no: ¿Del patético refugio de los terrores cósmicos en los placeres sensuales, la familia, el amor, la realización profesional e incluso la religión? Piénselo, seÑora Morselli.
domingo, 11 de julio de 2004
Coso 34: Llave para la Antena del Auto
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