lunes, 19 de julio de 2004

¡DESTITUCIóN, JUICIO Y CASTIGO AL ENCARGADO DE PONERLE NOMBRE A LAS COSAS!





¿Qué pasa con los ingenieros aeroespaciales que tienen tantas dificultades a la hora de ponerle nombre a sus creaciones. Primero, el caso ya analizado del cohete argentino .Gauchito.; Ahora, un proyecto llevado adelante por la Agencia Espacial Europea para defender a la tierra de posibles asteroides que choquen contra ella llamado desafortunadamente .Don Quijote..


No es que no pueda entender por dónde viene la cosa. Agobiados por su mundo de cálculos trigonométricos y pruebas simuladas de la fatiga de los materiales, los ingenieros aeroespaciales necesitan espolvorearlo con un poco de romanticismo para no volverse locos (y para impresionar a sus mujeres). .Don Quijote., entonces, parece dotar a su aparato de las virtudes del idealismo y la valentía que todos queremos encarnar. Un cohete que nos e detendrá ante nada para defender a los débiles, nosotros, los terrícolas.


Desgraciadamente, estos ingenieros espaciales parecen no haberse tomado la molestia de leer el libro (yo no lo terminé, pero me he asesorado y sé bien de qué se trata); sino, comprenderían que no se trata de un bautismo muy tranquilizador. .Don Quijote. está muy bien como nombre de una ONG o un grupo de hackers anarquistas que se dedique a combatir a poderosos más terrenales. Pero la imagen de un viejo loco y alucinado, descalabrado frágilmente ante la primera colisión contra un molino no es la que tengo de quien saldrá a destruir asteroides espaciales y evitar el apocalipsis; es que no estamos hablando de la lucha contra el mal sino de piedras inanimadas, volando hacia nosotros sin conciencia de su inoportunidad, de leyes de la inercia y otras cosas menos poéticas aún.


No, si tengo que elegir el nombre para un destructor de aerolitos, me quedo con .Bruce Willis.. Eh, Bruce Willis también era romántico; se sacrificaba gustosamente por la humanidad (aunque ocultaba su idealismo bajo una ruda corteza). Entiendo de cualquier forma que los europeos no quieran bautizar a su proyecto con el nombre de una estrella de Hollywood. Puedo conceder entonces que le pongan .Jean Paul Belmondo.. No hizo ninguna película del espacio, pero me pondría bajo su protección con relativa confianza.


No es, por supuesto, el primer nombre poco auspicioso de la historia. Una editorial amiga, la Editorial Atlántida, existe exitosamente desde hace un siglo a pesar de portar un nombre bastante agorero. No comprendo cómo no se les pasó por la cabeza que estaban destinados a hundirse; Es como ponerle .Titanic. o .Hindenburg., o .Desastre de Huaqui. .Y el otro ejemplo que me viene a la mente es una carnicería sobre la calle Nazca, bautizada poco felizmente .La Vaca Loca.. Pero supongo que este es sólo un caso de imprevisión.


Les falta cultura de grupo de rock. Por lo general lo que hacen los pelafustanes que se ponen a armar una banda es pensar primero el nombre y después averiguar si son capaces de tocar un instrumento. Alcanza con leer la página de avisos del .Sí. para ver las obras maestras de este género, y comparar su calidad con la de los grupos de carne y hueso. Yo, por ejemplo, ya tengo preparados de antemano nombres para diferentes comercios en el caso de que la vida me lleve regentearlos: .De Todo un Pollo. (para un parripollo); .Quinta Trabuco. (Para un local de travestis. Mi amigo Pablo F. sugirió también .Trabuconodosor.); .Tolerancia Cero. (para un jardín de infantes).


Otros que parecen haber seguido este método son los dueÑos de la casa de ploteo .Harry Plotter. y la choripanería .Choricity..


Publicado a las 11:55 p.m.


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