viernes, 2 de julio de 2004

¡MIRá QUE SOS GRANDE, EH!





Más diversión con comida:


.El fantástico ballet del cadáver de pollo… Uno toma el pollo por las alitas (tiene que ser el pollo entero) y se lo hace bailar sobre la mesa… Si están todos los comensales reunidos pueden acompaÑar golpeando con los cubiertos algún vaso o botella de vidrio para darle ritmo tropical… . (Lupe Romero)


Santiago de Bernardez recomienda “realizar cortes triangulares en uno de los bordes de la corteza lonjeada de una sandía, logrando imitar, más o menos bien, una dentadura de tiburón o monstruo verdoso. Otras alternativas eran los dientes de ÑoÑo, los colmillos de drácula o simplemente una amplia sonrisa vegetal..


.Hacer burbujear una bebida caulquiera con la pajita (sorbete le dicen ahora)

Podemos tener varias versiones: Simplemente soplar desde muy suavemente y con marcada regularidad demostrando el control que tenemos sobre nuestra obra, hasta el más vehemente de los soplidos que probablemente impulsará parte de la bebida fuera del vaso. Se puede tambien incorporar música imitando una trompeta e interpretar el mas variado de los estilos. El que mejor me sale es un pot-pourrit que incluye “La cucaracha”, “Guantanamera” y otros populariíimos temas. (Luis Scoffone)


.Dr. Zoiberg: Este simpático juego consiste en tomar una servilleta de papel de cocina y cortarla en tiras pero solo hasta la mitad del ancho de la hoja, para luego colocarla en nuestra cara con algún tipo de adhesivo. No siendo esto suficiente, tomaremos dos pinzas (mientras mas grandes mejor) del tipo de ensalada y al grito de “brudurludrulu”(ruido de este personaje de futurama), adoptamos la posición encorvada estilo jorobado de Notre Dame, para desplazarnos por el establecimiento en el que nos encontramos.. (Javier Carlos Daffada)


. El Challenger: Tomar una servilleta de papel de las de bar finitas, esas que vienen en los servilleteros metálicos con resortes. Desdoblarla, y formar un paralelepípedo erecto que se apoyaremos en la mesa. Con delicadeza, prender fuego en la parte de arriba, en forma lo más pareja posible (en los cuatro lados). Observar cómo el fuego va descendiendo por los lados de nuestro Challenger. En algún momento, antes de que el fuego llegue a la mesa, nuestra nave interplanetaria se eleva entre uno y dos metros por sobre nuestras cabezas, para terminar de consumirse en el aire. El efecto es sobrecogedor.


.Observación: Tener cuidado con las fuentes ignicionables que rodean

nuestra rampa de lanzamiento (incluyendo las coquetas cabelleras de otros

comensales).” (Carlos Mazza)


Por último, una propuesta más .hardcore.: .Ubicarse frente a un espejo. Meterse una empanada de queso y verdura -recién salidita del horno- en la boca por la parte recta opuesta al repulgue (siguiendo la sonrisa natural) y empezar a comerla así, sin ayuda de las manos, controlando y conteniendo los ingredientes sólo con los labios y tratando de evitar con la lengua el esparcimiento de los aceites por el resto del rostro; otro dato importante es no cerrar los ojos, no importa cuanto se esté friendo las papilas y demás órganos, OJOS BIEN ABIERTOS durante todo el proceso. Una vez ya devorada, sonreir frente al espejo y ver el resultado final, en rededores de boca, brillantes y con restos, en ojos lacrimosos y finalmente en los dientes, que le recordarán a una verde pradera…. (Natalia Wilde)


¿De verdad es esto físicamente posible, SeÑorita Wilde?


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