Modo Aburridas Diapositivas de mis Vacaciones
Quienes tenemos por norma no cruzar la General Paz excepto para ir a Ezeiza rumbo a los más rutilantes casinos de Acapulco y Montecarlo, nos quedamos azorados con las historias que nos cuentan quienes viajan, por ejemplo, por la ruta 2.
Una de las historias de violencia psicológica, barbarie, atraso e inhumanidad más grandes es la del sistema de seÑalización vial de tachamiento de ciudades. Aparentemente (y permítaseme el uso indiscriminado del potencial, teniendo en cuenta que yo no lo he comprobado con mis propios ojos por pasar las vacaciones de mis últimos quince aÑos en Acapulco y Montecarlo), al cruzar un pueblo, ciudad o caserío que está al borde de la ruta, contemplaríamos al salir del mismo un cartel en donde figuraría el nombre de dicho pueblo, pero tachado con una cruel línea rojo sangre.
No sé a qué despiadado funcionario se le ocurrió este sistema obviamente pensado para palurdos rumbo a la costa atlántica. El cínico mensaje de esta brutalidad del diseÑo gráfico es que esos parajes no son más que mojones en el camino, obstáculos inútiles que hay que ir dejando atrás, tachándolos de nuestra lista utilizando nuestro automóvil como monstruosa y genocida birome: ¿Castelli? ¡Bam! ¡Uno menos! ¿Lezama? ¡Bam! ¡Tachalo, tachalo! ¿Chascomús? ¡Bam! ¡Adiós, babosos!
¿Cómo se sentirá el progresista intendente de Lezama al contemplar ese cartel que convierte a su reino en una ciudad fantasma sólo observable con el espejo retrovisor? ¿Con qué energías inaugurará puentes, centros culturales y plazas, o declarará polvorientos bares gauchescos en sitios de interés histórico cuando desde la seÑalización provincial quieren condenarlo al rol de pintoresco personaje secundario de una road movie argentina o una condescendiente publicidad de Oca o Telefónica?
Si yo fuera el intendente de Lezama o Castelli, mi primer gesto político sería derribar a hachazos ese cartel. Pero no le daría el gusto a un turista como yo (hipotéticamente hablando, ya que yo sólo paso mis vacaciones en… bueno, ya saben) de eliminar de un pedalazo cien aÑos de historia provincial, utilizando la fugaz visión de ese cartel como un tachón escarlata en mi lista de víctimas.
Como la calcomanía de una bomba en el fuselaje de un avión. Como una nueva muesca en la culata de un revólver.
Publicado a las 11:02 p.m.
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