viernes, 7 de enero de 2005

Coso 53: El “Turbolino”


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Coso53.gif“En las entradas de muchas playas de estacionamiento o establecimientos denominados ‘Lavaautos’, exhiben un homínido que podemos llamar ‘El sin huesos’. El mismo, hecho totalmente de un plástico de un sólo color chillón, y generalmente con una sonrisa torpemente dibujada en su rostro, ‘flamea’ angustiosamente (para él y para los circunstanciales transeúntes) gracias a algún tipo de mecanismo oculto en su base, que lo infla y lo sacude epilépticamente, cual Robert de Niro en Despertares, pero más. Nunca he tenido la oportunidad de ver a dicho personaje cuando cierra el local que lo contrata, por lo que supongo (es una teoría nomás), que, llegado el momento, algún empleado lo libera de sus ataduras terrenales, y se eleva hacia el cielo, para retornar a sus tareas cotidianas al otro amanecer. ¿Será un ángel sin espalda ni articulaciones? Chi lo sa.” (Subana Banana)


“Cuarta generación del Homúnculo de CaÑos de Escape (coso #10) que, adaptado a la versatilidad de los negocios callejeros, intenta llamar la atención visual de los transeúntes para que entren al citado negocio. Formado por una gran bolsa de consorcio y un turbo ventilador vertical ingenierlmente calculado para que la fuerza del viento sea suficiente para que se infle y llene la bolsa pero insuficiente para que se mantenga erguida, sube y baja cumpliendo su objetivo y asustando a los mas pequeÑos.” (Ricardo Ork)


“El ‘Humanoide Vibrante’ es como un globo gigante pero con forma humanoide, con brazos, cabecita y un cuerpo sin piernas, que al ser puesto sobre un generador de aire, se balancea cual presa de un ataque epiléptico.” (Silvina Lewin)


Luego de echar a patadas al homúnculo de caÑos de escape, al ser humano que atrae autos moviendo una bandera (y a su reemplazante, el maniquí con brazo mecánico y careta de Cavallo), las gomerías, casas de caÑos de escape, talleres mecánicos y otros negocios del rubro automotriz han dado a luz una nueva criatura encargada de captar potenciales clientes: A veces bajo el aspecto de un payaso o de una caricatura indefinida, gracias a la magia del aire en movimiento este simpático muÑeco saluda al automovilista desde lejos, transformando la fría e inhóspita calzada metropolitana en una pueril feria de atracciones, arrancando una sonrisa involuntaria al adusto chofer medio. Actualmente se encuentra en extinción (de hecho, la ilustración que acompaÑa este texto está realizada de memoria), probablemente víctima de la devaluación, lo que lo emparentaría con los viajes a Miami y los delikatessen importados en la góndola del supermercado.


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