Habando de chistes, toda la gira de la semana pasada por Europa me estaba haciendo recordar algo y no estaba seguro de qué era; por fin caí en la cuenta de que me hacía pensar en uno de esos chistes donde aparece un alemán, un francés, un espaÑol y un argentino. Lo que sería una buena noticia porque el argentino siempre termina saliéndose con la suya, utilizando su picardía e ingenio sin par.
Lamentablemente tengo la impresión de que la vida real no es como los chistes; por lo menos yo no veo que la gente caiga al piso haciendo “Plop!” cuando uno le dice algo inesperado. Esto, sin embargo, es bueno, porque existiría el riesgo de continuas contusiones de cráneo.
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