El Dr. Tranca responde:
“PARA COMER UN PANQUEQUE DE MANZANA Y QUE NO HAGA MAL, ¿HAY QUE ESPERAR A QUE SE APAGUE EL RON DEL FLAMBEADO?” (Alejandro Fenoll)
Dr. Tranca: Tranca, tranca… Antes que nada les pido que no cometan el pecadillo, la barbaridad, el crimen les diría, de malgastar una sola gota de ron en un panqueque de manzana. Día a día, en distintos laboratorios del mundo entero, científicos, asistentes de científicos y hasta la seÑora que limpia el laboratorio descubren (incluso mientras investigaban otra cosa) nuevos efectos beneficiosos de la “ronina” (a la que ya llaman, sin exagerar demasiado, la “proteína de la Vida Eterna”). El panqueque de manzana se puede comer perfectamente sin flambear, cuidando de comer sólo la costrita acaramelada exterior (donde se concentran las vitaminas y los minerales) y desechando la manzana, a menos que quieran ir al baÑo cada media hora el resto de la semana.
Mi consejo es que le quiten la botella de ron al pedazo de imbécil pretencioso que está a punto de desperdiciar ese líquido vital (como seguramente se trata de un afeminado de Palermo Hollywood, con una llave en la muÑeca bastará) y luego se retiren a una mesa oscura del rincón, solos, sin hablar con nadie -si están con su novia denle un par de billetes para que se compre algo y mándenla a casa-, y se tomen la botella entera, del pico, sin hielo ni nada, mientras piensan en cosas bien de hombres y acarician su arma, que en lo posible debe contar con el permiso reglamentario.
Está probado que este tipo de libación estimula las endorfinas y la melatonina y la mar en coche.
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