No sabía si contarlo ya, pero tengo que desahogarme:
Hoy a la maÑana, luego de meses de no tener noticias de él, el Dr. Tranca apareció en casa.
Estaba un poco demacrado y su mirada había perdido algo de brillo, aunque esto podía deberse al cansancio del viaje. Lo más inquietante es que tenía una cola de caballo . una verdadera proeza teniendo en cuenta que conserva su varonil media americana . y una corbata con un estampado de delfines (él siempre odió a los animales en general).
Quise que me cuente cómo salió el juicio pero sólo atinó a murmurar .¡Suecos!. con una voz ronca, ahogada por el miedo. Luego se encerró en el turucuto de mi asistente Kiriatos y no ha parado de roncar desde las 7 de la maÑana.
Los mantendré informados. Mientras tanto, miren unos homúnculos de caÑos de escape aquí y aquí también.
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