lunes, 4 de julio de 2005

¡CORRESPONSAL EN EL EXTERIOR DICE QUE SIENTE NOSTALGIA, PERO UNA NOSTALGIA EN SERIO, COMO DEBE SER!





APandolfi.jpg Escribe Agustín Pandolfi

Corresponsal en el exterior de “Yo contra el Mundo”.

volvepandolfi@ubbi.com


Barcelona, 4 de julio.

Estoy agotadísimo. El jueves pasado tuvimos la Verbena de la Virgen Morena de Santa Hedilia, hicimos “Día Puente” el viernes y hoy es la Romería de los Santos Muertos de la Desnuda Encarnación. La verdad que el fervor religioso que hay acá en un punto te hace mal: Yo por lo menos no quiero ver una litrona de cerveza por una semanita, porque aparte maÑana cuando entre a laburar después del mediodía – después del medio asueto por resaca – voy a tener que laburar, pero en serio, como se labura acá.


Pero mientras bebo mi sal de frutas contemplando la algarabía callejera – por ejemplo a una estatua viviente con unas copitas de más intentando convencer a otra de eran compaÑeros de primaria – tengo que confesar que por primera vez desde que llegué al primer mundo siento un poco de nostalgia por el país que me vio nacer.


Por supuesto, no siento nostalgia por lo mismo que siente todo el mundo: El obelisco, la calle Corrientes, el edificio del Banco Nación, la Plaza de los Dos Congresos, nada que ver. En realidad empezás a extraÑar las cosas pequeÑas, las cosas cotidianas.


Por ejemplo, no sé cuánto tiempo voy a poder pasar sin comerme un buen guiso de mondongo. Acá no hay. Lo más parecido que podés conseguir son “callos”, pero nada que ver, no vas a comparar la calidad de la carne de allá. Tampoco pude comer un puchero como la gente, o una buena fabada asturiana, o un pintxo de butifarra. O un chocolate con churros para el desayuno. ¡Aaah, el chocolate con churros de “La Giralda”! Cada vez que me acuerdo se me hace un nudo a la garganta, así que trato de no acordarme cuando estoy desayunando porque puede ser medio peligroso.


Ayer nos pusimos a hablar con el Winston y por un momento pensamos en largar todo y volver sólo para ver una buena zarzuela en el Teatro Avenida. Decí que acá tenemos muchos proyectos – el Winston descubrió un método para repartir volantes de a tres y me lo está enseÑando -, pero si llego a escuchar el primer coro de “La Pérgola de las Flores” o de “DoÑa Francisquita” yo no sé qué hago. Te juro que largo todo y me vuelvo aunque me tenga que hacer una casa bote en la fuente del Monumento de los EspaÑoles.


En fin, los dejo porque voy a ver si está abierto un negocio acá a la vuelta de un argentino que vende una TORTILLA A LA ESPAÑOLA que trae de allá. El muy turro la vende a precio de oro, pero viste cómo somos los argentinos. Pero hoy no voy a despotricar porque estoy re emocionado.


Publicado a las 09:43 a.m.


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