jueves, 28 de julio de 2005

¡CORRESPONSAL EN EL EXTERIOR CONFIESA EMOCIONADO QUE NUNCA DEJARá DE SER ARGENTINO, DESGRACIADAMENTE!





APandolfi.jpg Escribe Agustín Pandolfi

Corresponsal en el exterior de “Yo contra el Mundo”.

volvepandolfi@ubbi.com


Barcelona, 28 de julio.

Recibí este mail a raíz de mi emprendimiento sobre turismo piquetero en EspaÑa:


“Che, nunca había entrado a esta sección de Clarin.com.ar y lo hice por primera vez con la ingenua expectativa de que podía encontrar algo mínimamente gracioso o audaz, o algo de lo que pueda deducirse un atisbo de inteligencia, o una ironía ácida que pueda arrancarme una sonrisa mientras me tomo un minutito en el laburo.


“Pero encuentro ese comentario digno de la más burda expresión de los últimos tiempos mediáticos, tan fachitos ellos, tan faltos de criterio, tino y formación política. Tan cínicos, esa forma que cree encontrar malicia donde sólo eyacula lo más barroco de los valores morales subsidiarios de este sistema pedorro llamado capitalismo.


“Pura p**a, y lo peor, ¿vivís en europa en serio? ¿O te escondes atrás de esa fachada, inventando un personaje para desnudar tu interior del modo más fiel sin ser descubierto a cara limpia? A cara limpia, ¿te suena? vos que criticas a los que se la cubren…


Saludos de un imbécil que a veces se aflige tomando en serio a huevones de tu calaÑa.” (Babadías F. Ponnfelitzskyurrrriii)


Las palabras del seÑor Ponnfelitzskyurrrriii (el nombre ha sido cambiado para proteger la identidad del autor de la carta; lo cambió mi compaÑero el Winston, pero me parece que no es lo suyo) me han resultado particularmente dolorosas. Me duelen los duros conceptos que vierte sobre mí sin conocerme; me duele que insinúe que no estoy en Europa o que me oculto bajo un alias – especialmente cuando él se oculta bajo el inverosímil nombre de Babadías F. Ponnfelitzskyurrrriii; y me duele comprobar una vez más cómo somos los argentinos, siempre llenos de ODIO, RENCOR Y ENVIDIA por el que ha TRIUNFADO.


El Sr. Ponnfelitzskyurrrriii, además, es el típico chanta argentino – y no sabés cómo me duele esto – que lee internet en el horario laboral, como bien aclara en su carta sin el menor empacho. Haría bien imitar a los trabajadores del primer mundo. No es que acá no pierdan el tiempo, pero pierden el tiempo en serio. Abren el Google, escriben “chicas disfrazadas de vikingo”, miran dos o tres páginas inmundas, pim, pam, pum, las graban en la mente para que les dure hasta la tardecita, la cierran y siguen laburando.


¡Así, de una, sin dramas, sin piqueteros, sin barrenderos ni limpiavidrios ni malabaristas ni estatuas vivientes ni políticos ni cuidacoches ni gente pidiendo en la calle! ¡Como debe ser! ¡Como se hacen las cosas en un país en serio! Y después no pierden el tiempo escribiéndole a la chica disfrazada de vikingo cosas tipo “sos una fachita y estás gorda”. No, acá la gente HACE, no critica, ¿entendés? Es otra mentalidad. Es distinto.


Por eso todo esto me resulta dolorosísimo, porque veo cómo mis compatriotas siguen en la misma, con Carlitos y la mano de Dios y somos los más piolas del mundo y somos todos rubios y de ojos celestes y el “déme dos”. Porque yo, a pesar de haber zafado del ATRASO y la MEDIOCRIDAD de allá, en el fondo sigo siendo argentino, y nunca dejaré de ser argentino. Hasta la muerte. ¿Y sabés por qué?


Porque hay una ley que impide renunciar a la nacionalidad. Aunque quieras. La puso Perón. Yo ya averigué.


No se puede, incluso aunque ofrezcas poner guita, o presentarle minitas al funcionario de turno. O aunque ofrezcas denunciar a unos marroquíes ilegales que viven al lado de tu pensión. Incluso puede ser que el tipo se ponga medio pesuti y te diga que es tu deber denunciar a los tipos igual y te encierren en un cuarto con otro tipo medio pesuti, y vos te pongas medio nervioso y tengas que zafar diciendo que era todo mentira y te echen insultándote y amanazándote con sacarte los papeles. Porque acá es distinto. ¡No existe la viveza criolla, el “cómo lo podemos arreglar, jefe”, como estamos acostumbrados y nos creemos re piolas! ¡Acá la cosa FUN-CIO-NA!


Así que nada, estoy MUY DOLIDO. Me duele. Siento un gran dolor, sobre todo en la cabeza y en el hígado, aunque también puede ser porque todavía no me recuperé de los tres días de la Verbena de la Virgen de las Sagradas Mortajas. Encima hoy el seÑor Chang decidió no darme el medio asueto por resaca y voy a tener que volantear igual. Cuánto dolor. Cuánto, cuánto.


Publicado a las 10:40 a.m.


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