El lector Carlos Marmolejo rinde homenaje a “las inútiles arandelas de plástico que quedan en las patas de las sillas de metal, como recuerdos de lo que antes eran regatones a los cuales se les gastó la parte de abajo”. Así como los seres humanos emitimos patéticas seÑales de nuestra degradada situación económica, como los anteojos arreglados con cinta adhesiva o las camisas descoloridas, nuestros objetos también cargan con accesorios que revelan su caída social. El regatón desfondado es el zapato agujereado de nuestro mobiliario personal.
domingo, 10 de julio de 2005
Coso 62: Regatón Desfondado
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