Dificilismo estimado de la lectura: 17, y aguante que lo vamos subiendo porque esto ya parece “La Peluquería de Don Mateo”
La Subcomisión para un Casting Preventivo y Permanente ha presentado una queja formal contra el actual “Hombre de la Mancha“. No es, por supuesto, que cuestione las virtudes musicales / interpretativas, ni menos la hombría de bien del seÑor Raúl Lavié (a quien considero un excelente ser humano y hasta uno de mis amigos más queridos, aunque no me lo haya cruzado en la vida; lo que pasa es que no tengo muchos amigos), un cantor e intérprete de la gran p**a, por decirlo de una manera civilizada.
Pero admitámoislo. Lavié está un poco… ¿cómo decirlo? Un poco… Lo que quiero decir es que el “physique du róle”… Es decir… En fin, Lavié está rellenito. Perdón por la brutaldad del término.
No tengo nada en contra de esto. Yo también estoy unos gramos por encima de mi peso ideal, por culpa del flagelo del sedentarismo (y los flagelos no menos acuciantes del choripanismo y el mondonguismo). Me parece lo más natural del mundo y refleja un Amor por la Vida admirable.
Pero escuchemos a Cervantes: “Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta aÑos; era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza.” La descripción no admite segundas interpretaciones. Escucho sus objeciones: “¡Pero con ese criterio no puede hacer de Don Quijote un tipo que se levante a las 11 de la maÑana y que en vez de amigo de la caza sea amigo de la tarjetería espaÑola!”
Y yo contestaré: no, no se puede, en lo ideal no se puede. ¡No, si se ponen en asquerosos yo también tengo lo mío, así que nada: cincuenta aÑos, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza y no hay nada más que discutir!
La realidad es que Don Quijote no ha tenido mucha suerte en la apariencia física de sus intérpretes post mortem: Peter O’ Toole, un anglosajón de ojos celestes y no muy recio; José Sacristán, un enano; últimamente John Lightow, un macrocefálico de nariz respingona. Por no olvidar al absurdo Sancho Panza de Johnny Depp en la película de Tery Gillian, que por suerte no la pudo terminar o se iba a comer media docena de juicios de diferentes asociaciones cervantinas.
¿Cuál será el problema? ¿Hay pocos actores secos de carnes y enjutos de rostro? A la Subcomisión, puesta de inmediato a trabajar, que para algo cobran un salario bastante jugoso y en general vienen, firman y se van a las tres de la tarde, no le ha costado tanto confeccionar esta lista de precandidatos secos de carne: Alejandro Dolina (enjuto de rostro y dotado musicalmente, aunque habría que hacer algo con esos bucles), Federico Luppi (“¡Ladran, Sancho, carajo!”), Mauro Viale (bueno, este lo pusieron para hacer relleno).
Pero al final de la lista aparece el NUMBER ONE; sinceramente yo no entiendo cómo todavía nadie tuvo esta idea brillante, porque es un número puesto: ¡CHARLY GARCíA!
El hombre sabe cantar (sí, sí, sabe cantar y no quiero discutir sobre el tema), es capaz de acciones arriesgadas e irracionales (¡Alonso Quijano también se hubiera tirado desde un décimo piso!), y es de complexión longilínea y seca de rostro. Las semejanzas provocan escalofríos; Si no es directamente la reencarnación de Don Quijote, si es que los personajes ficticios pasan por el fenómeno de la reencarnación, es porque la lógica, la cordura y las leyes naturales de nuestro planeta andan MUY MAL!
Háganme el favor y pónganlo a García a cantar “El sueÑo Imposible”, antes de que la próxima versión sea protagonizada por ALFREDO CASERO.
RESUMEN FACILISTA DE LA NOTA: ¡Don Quijote se alimentaba de más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes y algún palomino de aÑadidura los domingos, pero no le daba tanto a LAS MOLLEJAS!
Publicado a las 11:39 p.m.
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