domingo, 24 de julio de 2005

¡EL DR. TRANCA REGRESA, CORREGIDO, AUMENTADO Y SIN PODER DECIR COSAS DESAGRADABLES – BáSICAMENTE PORQUE LO OBLIGAN!





Escribe el Dr. Tranca

Premio Nobel de facto de la Medicina Ilegal


Queridos ENFERMOS, luego de una semana de merecido descanso en el turucuto del llorón de Podeti – que me dijo que lo necesitaba para su dudoso asistente Kiriatos – me veo en la grata obligación de atender sus agudos chillidos de rata pidiéndole ayuda a papi.


Supongo que estarán intrigados acerca del final de la FARSA JUDICIAL a la que fui sometido en Estocolmo, Suecia; La verdad es que a pesar de mi brillante defensa – consistente en echar recias miradas sobre los miembros femeninos del jurado confiando en que su natural curiosidad les impidiera encerrar al primer HOMBRE DE VERDAD que pisa su país en 500 aÑos – yo ya estaba condenado antes de entrar, así que me colgaron como 80 AÑOS.


Por suerte mi abogado los convenció de que la introducción de un hombre bien bien bien hombre en sus cárceles modelo podía generar una peligrosa reacción en cadena, así que canjearon mi condena por un NUEVO Y PROGRESISTA MéTODO DE READAPTACIóN SOCIAL, que consiste en un microchip insertado en mi cerebro que lanza pequeÑas descargas eléctricas cuando no me expreso en lo que ellos consideran un lenguaje lo BASTANTE ANTISéPTICO. Por ahora va bien, salvo por algunos desvanecimientos ocasionales.


En fin, paso a contestar la primera consulta, a ver si hacemos andar de nuevo el negocio:


“Los que nos tomamos el 93 -una línea que aÑos atrás supo ser ejemplo de servicio – incluso tenía ‘diferencial’- sabemos que hay algo turbio detrás de las demoras cada vez más largas. El otro día me generó un dilema ético que sólo puede ser resuelto por el Dr Tranca. El colectivo estaba tardando más de media hora. Era seguro que no iba a conseguir asiento porque vendría lleno. Para conseguir un asiento vacío no sólo me tomé el trabajo de caminar cuatro cuadras (dos paradas) hasta la Facultad de Ingeniería, donde suele comenza comenzar a llenarse. Además, dejé pasar el primero que vino, y quedé parado primero en la fila esperando otra media hora que viniera el segundo con algún asiento libre. Cuando llegó tenía un sólo asiento, y la chica que estaba detrás mío me miró y se me adelantó con cara de ’soy una dama, me dejás pasar primero, ¿no?’ ¿Que debía haber hecho, Dr. Tranca?


“a) ¿Agarrarla del brazo y decirle ‘momentito, momentito’ y pasar primero como un maricarmen histérico?


“b) ¿Dejarla pasar y mirar – como un maricastaÑuela fracasado y sin carácter – cómo ella se sienta en el único lugar disponible mientras yo viajo parado después de haber hecho todo el merecido esfuerzo para conseguir ese asiento?” (Pablo A. de Munro)


SeÑor Pablo, me temo que el temita de su masculinidad ya está bastante en juego, teniendo en cuenta su interés por el “servicio diferencial”: si no es capaz de tomarse un colectivo lleno, aún poniendo en peligro su integridad física y sus capacidades pulmonares es porque usted no es más que un maricast… ¡AAAYYY!!!, perdón, una “persona excesivamente fastidiosa”. Dicho esto y declarándolo INCURABLE, paso a explicarle cómo debe actuar en esos casos.


En primer lugar, un hombre bien bien bien hombre nunca duda cómo hay que actuar en estos temas de cortesía y caballerosidad: la dama SIEMPRE DEBE VIAJAR SENTADA y no hay más que hablar – excepto en casos puntuales en que esté DEMASIADO BUEN…, ¡AAAY!!! Digo, “sumamente atractiva”, y sólo pueda apreciársela en la posición erecta (y con lo de “posición erecta” me refiero a la dama en cuestión), así que a aguantarse o yo personalmente me ENCARGARé DE TODOS USTEDES.


Por otro lado, comprendo que la sensación de ser un PERDEDOR PATéTICO no siempre es buena para nuestra autoestima, por lo que si se considera en TOTAL DERECHO A UN ASIENTO, siempre tiene la posibilidad de obligar a otro pasajero – siempre que sea del género masculino – a que le entregue el suyo.


Con esta salvedad: para que esta situación tampoco pueda considerarse confusa (en otras palabras, no debe parecer que le han CEDIDO EL ASIENTO A USTED, lo que en algunos países se considera el equivalente a un casamiento gay) el asiento no debe requerirse como un favor, sino que debe utlizarse un mínimo de FURZA FíSICA. Lo más probable es que el MARICARM… ¡AAAY!, digo, la “persona poco masculina” en cuestión se HAGA ENCIM… ¡AAAY!, digo, “evite el uso de la fuerza” ante alguien que los TIENE BIEN PUEST… ¡AAAAY!!! digo, “alguien con una FUERTE PERSONALIDAD”, pero no debe dudar en CAG… ¡AAAAY!!!, digo, ROMPERLE EL C… ¡AAAAYYY!!!, digo, digo, aaaaayyy… Digo, usar el máximo de VIOLENCIA LEGíTIMA para conseguir su objetivo.


De ese modo usted se habrá comportado COMO UN CABALLERO y viajado con el confort requerido sin perjuicio de ninguna persona – salvo, tal vez, del pobre inf… ¡AAAAY!!!, digo, el CONTENDIENTE ABATIDO.


Espero haber contestado sus preguntas y ahora me retiro porque me está saliendo un chorrito de sangre por las dos sienes al mismo tiempo (esto nunca me había pasado). Chau y tranca.


Publicado a las 09:02 p.m.


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