Bueno, pude hacerme la escapadita. Cuando entró el guardia con la comida . puré, el único alimento con el que no se puede construir un arma . traté de atacarlo con el puÑal que armé con las capsulitas de los psicofármacos, pero era una porquería. El tipo intentó igual defenderse con la bandeja de la comida, y al esquivarlo perdí el equilibrio y me di de nariz contra el cráneo de mi contrincante.
Al hombre no le afectó gran cosa pero yo tuve una leve hemorragia y por esos giros de la suerte resulta que en el piso se formó, con mi sangre, el número de la Bestia: 666. Ahí el tipo me miró un poco impresionado, se ve que estaba medio sugestionado y yo, en un rapto de inspiración de esos que se dan pocas veces en la vida le hice .¡Búuuu!..
Acto seguido le agarró una especie de ataque de asma de la impresión . tengo entendido que el hombre tenía los nervios destrozados porque le tocó vigilar a Paolo el Rockero cuando estuvo internado . así que me las tomé, llevándome la bandeja por cualquier cosa.
Decidido a recuperar mi identidad a todo o nada me allegué a la casa del supuesto Pettinato. Me oculté tras un árbol hasta que lo vi salir y ahí me le fui al humo, bandeja en mano, gritando .¡Quiero mi vida de vuelta! ¡Quiero mi vida de vuelta!.. Tengo que reconocer que se defendió de manera bastante competente, pero en un momento lo derribé, y estaba por DECAPITARLO de un bandejazo cuando apareció el CHAVO FUCKS y me atacó traicioneramente.
Cuando desperté estaba en casa. De algún modo logré llegar arrastrándome y ahí volví a mis cabales. Vi a mi hijo, a mi mujer, los insondables turucutos de mi hogar, y a mi fiel asistente Kiriatos esperándome con un ouzo recién servido y una moussaka humeante.
Comprendí entonces que difícilmente Pettinato podría tener una vida mejor.
Y lloré.
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Miren, un aparato de antigravedad; Lo saqué de este local de diseÑo holandés, que vende cosas copadas en serio, como gorras hechas con pelo y el clásico ropero de los 3 chiflados que cerrás un cajón y se te abre otro.
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