Intentando descubrir si se puede llegar a Rosario cruzando el Túnel Subfluvial he enviado a mi asistente Kiriatos (armado de una laptop y un termo lleno de ouzo) a la ciudad de Paraná; Hoy me llegó su primer informe:
“Kalimera, patrón. disculpe la tardanza en contestar pero tuve algunos inconvenientes. Hay un detalle que no tuvimos en cuenta y es que parece que el Túnel Subfluvial es para automóviles. Igual yo me metí y aunque tengo que aguantar algunos bocinazos y pegarme contra la pared cuando pasan medio rápido creo que voy bien. Ya debo estar llegando a la mitad (Usted sabe que a este viejo griego no le gusta que lo apuren). Ahora voy a comer las sobras de la moussaka que me traje en el táper y luego de una siestita (y el vivificante beso del tibio ouzo) retomo la misión.”
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