La lectora Norma Biasi describe a este coso inolvidable de la infancia de toda una generación como “dos bolas unidas por un hilo de medio metro. El juego consistía en hacerlas chocar entre sí tomando el hilo en forma equidistante a las esferas. Algo que parece muy fácil cuando se lo describe, pero que amerita destreza; de lo contrario uno acaba con la cabeza llena de chichones y los brazos cubiertos de moretones, en tanto el brutal objeto, a medida que va tomando velocidad, empieza también a cobrar vida, propinando golpes múltiples. En manos de novatos se convierte en un arma peligrosa.”
miércoles, 3 de noviembre de 2004
Coso 48: El “Tiki-Taka”
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