El llamado “desembarco chino” ha despertado un interesante debate que se desarrolla subterráneamente y que podría resumirse como “por quién preferiríamos ser colonizados”. La vieja opción “Liberación o dependencia”, ya descartada con una especie de sonrisa socarrona, ha dado lugar a esta otra discusión, focalizándose en este momento entre Estados Unidos y China – y presuponiendo, además, que tenemos la posibilidad de elegir.
Mi tesis es que si de elegir se trata, preferiría ser colonizado por otras superpotencias, a saber:
Brasil: Para empezar, tienen UN MES de vacaciones. Y si nos colonizaran ahora rapidito tendríamos la agradabilísima perspectiva de unos cercanos feriados de carnaval. Eso es lo que yo llamo Primer Mundo.
EspaÑa: No sé cuánto tienen de vacaciones, pero por lo que he escuchado prácticamente no trabajan nunca; Que la fiesta de la Virgen de esto, que la Verbena de esto otro, que la Falla de no se qué, que el Sacrificio Humano de lo de más allá. Y aparentemente, tienen una costumbre de lo más civilizada, que es que se da por sentado que la maÑana siguiente al feriado nadie va a trabajar, para recuperarse de la RESACA. Por último, tienen siesta. Claro que se deben haber ofendido porque ya nos habían colonizado y no quisimos saber nada… Pero no es nuestra culpa; no sabíamos que se iban a convertir en la Isla de la Fantasía. En fin, es lo que se llama una ironía trágica.
Uruguay: Siendo los argentinos considerados algo así como la ESCORIA del planeta, caer bajo la dominación uruguaya supondría una mejora. Todos sabemos lo buenos y simpáticos que son los uruguayos. Todos lo decimos, a la vuelta de un intrascendente paseo por Carmelo: “son macanudos”; “lo bien que te tratan”, “no se hacen problema por nada”, y lo seguiremos diciendo hasta que algún uruguayo se PUDRA de esa imagen de PAISANO INOFENSIVO que les queremos endilgar y nos baje los dientes uno por uno al ritmo de la llamada “clave cubana”. Mientras no llegue ese día, podríamos disfrutar de una inmerecida fama de buenas personas.
Holanda: El pais del culto a la tolerancia, o dicho con otras palabras, de la degeneración recreativa, tiene mucho que enseÑarnos en lo que a relajamiento de las costumbres se refiere. Y no pasará mucho tiempo antes de que la Capital Federal necesite aprender la técnica de los “polders”, o aunque sea cómo se diseÑa una ciudad con canales; La barrera idiomática puede ser complicada, pero aunque sea yo les puedo tirar el dato de cómo se dice “cerdo hormiguero (“aardvark”)”.
Inglaterra: Entiendo que la antipatía que sienten muchos connacionales por los ingleses puede resultar un obstáculo, pero la buena noticia es que ya tenemos parte del trabajo hecho.
En fin, sólo queda ver la manera en que convencemos a uno de estos IMPERIOS de conquistarnos. Sé que no es fácil; tal vez debamos conformarnos con ser un “protectorado”, pero creo que eso es mejor que nada.
Publicado a las 11:07 p.m.
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