domingo, 24 de octubre de 2004

¡Sí, Sí, TE CREO Y TODO, AHORA ME VAS A HACER CREER QUE VOS TE LEéS UN LIBRO ENTERO!





sinatra1.jpgAhora que parece que todos debemos salir a la calle y bailar de alegría porque el escritor Gabriel García Márquez ha sacado una nueva novela (y debemos soportar una serie de reblandecidos comentarios sobre la inclusión de la palabra “putas” en el título), es un buen momento para quitarnos la máscara: hay demasiados libros.


No es una opinión oscurantista; es una realidad, y alcanza con visitar cualquier mesa de saldos de cualquier librería del planeta para corroborarla. La mayoría son espantosos; y cuando necesitamos uno para evitar los fantasmas de la soledad en el solitario momento del baÑo, nunca hay uno que valga la pena a mano. No; tenemos que arreglarnos con revistas femeninas, viejos ejemplares de “Selecciones”, folletos de ofertas del chino de la vuelta, panfletos evangelistas encontrados en el fondo de un bolsillo y en casos extremos, contraindicaciones y efectos secundarios de los medicamentos del botiquín.


Quiero decir, todo bien con los libros. Pero nuestros amigos fieles, quienes están allí para apoyarnos en esos momentos difíciles pertenecen a estos géneros recién enumerados y menos consagrados. En su homenaje, publico hoy una pieza maestra de un género que me admira especialmente: Los textos glorificadores que se encuentran en las contratapas de los viejos Long Plays.


Con ustedes, “Hablemos de Sinatra”, del Sr. Stan Cornyn, del disco “ExtraÑos en la Noche”:


“Si de la noche a la maÑana se desinventara la guitarra eléctrica, varios miles de cantantes desaparecerían como por arte de magia.Pero Sinatra no.


“Sinatra desafía la moda. Y permanece. Porque tiene su secreto. Porque ha llegado a calar más hondo que nadie en esa materia sutil de que están hechas las canciones… Porque él ha vivido la letra de sus canciones. Sí. él ha sido un extraÑo en la noche, y sólo aquel que ha vivido mucho y muy intensamente puede llegar a ser un extraÑo en la noche. Un hombre no puede cantar como canta Sinatra si no se ha visto cara a cara con la realidad un par de veces. (…)


“Sí, él ha permanecido. Muchos hombres darían gustosos veinte aÑos de su vida para ser Sinatra,o por lo menos para tener sus recuerdos.


“Y si insinúa una cómica referencia respecto a sus cansadas amígdalas… si afirma sonriendo que no ve el momento en que sus hijos se hagan un nombre en la música para él poderse retirar… si se aclara la garganta aduciendo haber tragado papel de lija, todos ríen. Si no lo hicieran, él sabría que algo anda mal. Cuando dejan de reírse, quiere decir que las cosas no le van bien a uno. Pero a Frank las cosas le marchan maravillosamente.


“Sinatra canta. Desde el comienzo del disco hasta el final no hay fraseo barato, no hay reiteraciones de ruidos sin sentido. Es un fluir ininterrumpido. Como si él se hubiese propuesto cantar sin respirar. Y si de pronto se queda sin aliento, cosa muy rara en él, se ha quedado sin aliento dos kilómetros y medio más allá de lo que habría sucedido con cualquier otro. Sinatra canta como si tuviera un tanque de combustible en el pecho.


“Por algo es el maestro del pop singing. Pero eso no importa. Lo que importa es cómo siente lo que canta.


“Cuando Sinatra le canta a uno, no lo mira. Mira mucho más allá. Sus ojos están un poco más allá… un poco más cerca de la verdad.


“Si uno quisiera definirlo con una palabra, la más adecuada sería ésta: honestidad.


“Porque no hay cantante más honesto. Lo que significa que no hay otro que sea tan bueno como él.”


Publicado a las 00:21 a.m.


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