domingo, 3 de octubre de 2004

¡SI NO FUERA PORQUE SOY GRANDE, CUANDO FUERA GRANDE ME GUSTARíA SER COMO USTEDES!





Para empezar la semana con MENTALIDAD POSITIVA, en lugar de lanzar las habituales quejas al espacio he decidido difundir mi LISTA PERSONAL DE GENTE ADMIRABLE.


-La gente que anda en bicicleta por la ciudad. A pesar de que pueden morir en cualquier momento bajo las ruedas de tanto energúmeno al volante, estos recios centauros sobre ruedas desafían día a día su destino horrendo e inexorable.

-Alejandra Pradón (Cualquiera que se caiga de un séptimo piso y sobreviva merece ser considerado un SER SUPERIOR).

-Los carniceros. Sobre todo el acto de cortar milanesas, un hipnótico procedimiento que exige precisión, delicadeza y bestialidad al mismo tiempo.

-El conductor Marley. Los chuscos comentaristas de espectáculos lo han condenado al papel de bufón risible y risueÑo. Ya me gustaría ver a estos chuscos comentaristas atreviéndose a comer sólo una fracción de los insectos y monstruos inmundos que este hombre come antes del desayuno; en un duelo de reciedumbre estomacal no durarían ni medio round.

-Los colectiveros. Sé que tienen sus defectos, pero la precisión milimétrica con que dominan sus corceles de hierro, introduciéndolos por pasajes minúsculos con automóviles estacionados en doble fila, la mayoría de las veces sin rozar un miligramo de pintura, merece aplausos de pie. Los pasajeros deberían gritar “¡Ole!” y ovacionarlos ante estas arriesgadas maniobras. Después de todo la gente aplaude a los pilotos de avión cada vez que aterrizan sin haber causado un accidente fatal.

-Edgardo Mesa.

-Los mozos que se acuerdan de todo (aunque cada vez son menos). O los que llevan el contenido de una mesa de quince personas en una mísera bandeja.

-Mr. Corcho, un GENIO que iba a los programas de Sofovich y que tocaba tangos golpeando con sus pulgares un corcho que sostenía con la boca (tuve la oportunidad de verlo alguna vez en vivo). Después hay quien se admira porque un sucio rockero pelilargo toca su instrumento con los dientes.

-La gente que se acuerda de todas las letras de canciones.

-Los vendedores de colectivo profesionales y sus discursos salpicados de poder de convicción, humor campechano y magnetismo.

-Los croupiers de casino. Los cálculos mentales a velocidad supersónica que deben realizar entre bola y bola los colocan en una categoría superior.

-Los réferis de boxeo, que además de pasear su cráneo entre puÑos de acero moviéndose a 80 kilómetros por hora, suelen ser viejos, pequeÑos y enclenques. En realidad parece que este fuera un requisito para ser réferi de boxeo, como si un ingrediente clave de esta actividad fuera la posibilidad de ver a un ser humano estallando en mil pedazos ante un puÑetazo mal dirigido.

-Carlitos, el Rey del panqueque (el auténtico, no el falso).

-La gente que sabe caminar con las manos.


¡A todos, gracias por hacer de este un mundo mejor!


Publicado a Ñas 10:34 p.m.


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