Cuando el almirante FitzRoy invitó a Charles Darwin a participar de su expedición en el Beagle, uno de sus objetivos era que el joven naturalista descubriera pruebas de la veracidad de la Creación Bíblica. Le salió mal. ¡Mirá vos! (Fuentes: Varios libros leídos para escribir una obra de teatro. Probabilidades de exactitud: 99%)
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