jueves, 3 de febrero de 2005

¿SABéS ADóNDE ANDUVO TU MOUSE EN LAS úLTIMAS 24 HORAS?





Modo Nuevas Tendencias


Salvo por sus quince piercings en la cara, su tatuaje en el ombligo, su lengua bífida, sus siete bolitas de acero quirúrgico bajo la piel del antebrazo y el pelo teÑido de castaÑo entre oscurito y clarito, Leonardo parece un joven común y corriente; pocos adivinarían que es otro representante más del “mouse armpit rubbing”, la nueva ¿tendencia?, ¿moda?, ¿religión?, que está haciendo furor en Londres, Berlín, New York y recientemente en nuestro país.


Los adictos a esta práctica pueden ser chicos libres y modernos como Leonardo o pueden tener el aspecto más convencional que pueda imaginarse. Tal vez el treintaÑero de camisa blanca y corte americano que se sienta a dos metros en tu oficina también sea parte de la ola. Y, como todos, cuando te levantes para ir al baÑo o a almorzar, se pare disimuladamente, se acerque a tu computadora y se frote tu mouse por las axilas, para luego dejarlo exactamente donde estaba.


“Es que en el trabajo por ahora no puedo hacerlo abiertamente porque me discriminarían”, dice Leonardo, y su novia Paula, 21, asiente: “A algunos les parece una moda estúpida; lo mismo decían del piercing y hoy en día hasta mi abuela tiene uno en cada oreja”.


Mario, contador, que por su traje azul impecable jamás despertaría sospechas, no está de acuerdo: “Para mí no tiene nada que ver. Esto no es una auto-agresión como los tatuajes. Esto es distinto. A mí me cambió la vida”, comenta, y se interrumpe porque ha detectado la ausencia de Laura, de Pagos a Proveedores, y se acerca en silencio, para frotarse abundantemente las axilas con su mouse antes de que vuelva. Sí, las dos.


“Algunos lo hacen con las dos axilas. A mí eso me parece medio cabeza, pero que cada uno lo haga como quiera”, dice Leonardo. “Porque para mí esto es más que una moda; es un medio de expresión.” ¿Un medio de expresión del que nadie se entera? Leo y Paula lo piensan un rato, incómodos, pero Paula sale del paso: “Las computadoras han invadido nuestras vidas, un poco te deshumaniza. De esta manera estamos poniendo el cuerpo, estamos dejando nuestra marca en Internet, ¿entendés?”


En nuestro país ya se calcula que tres millones y medio de personas practican el frotamiento axilar de mouse; No es descabellado suponer que el mouse que estamos utilizando en este momento ha sido frotado recientemente por un compaÑero de trabajo. Pero,¿quién puede juzgarlos por intentar un camino distinto? Y más aún, ¿quién nos asegura que el verano que viene no estaremos todos prendidos en este sudoroso tren?


Publicado a las 08:21 a.m.


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