No sé por qué tanto escándalo con esto de Southern Winds, la Aduana, la fuerza aérea, el gobierno y todo este conspiranoico etcétera. Evidentemente el contrabando ha sido cometido por un criminal común, sin necesidad de ayuda externa o interna.
La clave está en la palabra “valijas”, ni más ni menos. Como en el cuento “La carta Robada”, este brillante Amo del Crimen ha utilizado el eficaz recurso de colocar la mercancía en un recipiente tan inocente por lo obvio que lo tornó prácticamente invisible; nada de dobles fondos, mulas, cinturones de papel metalizado alrededor de la panza, paquetitos dentro del estómago ni nada parecido. Valija y a otra cosa. Y fijate lo genial del asunto que la última vez mandó las valijas solas. Para prevenir esa habría que haber sido Sherlock Holmes.
Dicen que los miembros de esta escuela, para pasar aún más desapercibidos, están utilizando las siguientes técnicas:
1) Se paran delante del inspector de la Aduana y dicen “Qué puesto estoy” (imitando a “Paolo el Rockero“).
2) Se ríen de cualquier cosa abriendo la boca y emitiendo una especie de ruido blanco entrecortado.
3) Abandonan la cola de la Aduana cuatro o cinco veces para ir al baÑo, del que salen con inusitada energía.
4) Se frotan la nariz repetidas veces con el dedo pulgar y el índice flexionado.
5) Le preguntan al inspector, mientras miran a uno y otro lado, “si sabe dónde se consigue”, o “si sabe de alguna onda”, o “si va a hacer una vaquita”.
6) Imitan a Al Pacino en “Scarface”, nariz sucia incluida.
7) Van tarareando la musiquita de la película “Expreso a Medianoche”. Se encuentran acompaÑados de Andrés Calamaro y Diego Armando Maradona, contando anécdotas de esa vez que consiguieron determinado producto.
9) Dicen constantemente (incluso aunque nadie le pregunte nada) que “ya no curto más, nada que ver, ahora estoy mejor”.
10) Si el inspector es un lector de folletos para padres, se comportan en forma taciturna, dejan de ver a sus amistades habituales para frecuentar gente de la noche, tienen las pupilas dilatadas, escuchan cumbia villera o “rock” y pequeÑas sumas de dinero desaparecen de su casa (la casa del inspector). Todo esto mientras hace la cola; esta última técnica requiere bastante habilidad.
Publicado a las 11:12 p.m.
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