(Por abrumadora mayoría, gana el FA, y Malvín debe masacrar a los finlandeses)
Y decidí que el candombe empezaría por el par de hombres de nieve que me habían convertido en un grotesco fenómeno: ¡DZING! hizo mi cuerno retráctil al salir a mitad de mi rostro, y luego me abalancé sobre el profesor Nokia, atravesándolo de lado a lado. El científico lanzó una serie de alaridos, gemidos y quejidos y luego se desbarató como una marioneta a la que le hubieran quitado los hilos.
-¡Pero Sargento! ¡Qué hizo! -gritó Winston Winston desde el rincón -¡él era el único que nos podía volver a la normalidad!
Me enfureció tanto mi propia estupidez que cargué contra Rune, el miserable espía que me había hecho la vida imposible caracterizado como Mama Vieja, dispuesto a partirlo en dos.
Pero no resultó tan fácil. ¡El finlandés me esquivó haciendo un triple rondeaux flip-flap culminado en un salto mortal hacia atrás y pasé de largo, clavando mi cuerno contra la pared!
-¡Ayudame, Winston Winston! ¡Usá tus poderes de metamorfosis y hacelo mierda a Rune!
Desgraciadamente, el loco aún no sabía usar bien sus poderes, y todo lo que logró fue de transformarse de la baba negra que era ahora a una baba negra de forma levemente distinta. Y entonces, Rune se acercó a mis espaldas, dispuesto a liquidarme… Pude ver que tenía algo en la mano y entonces sentí una agonía indescriptible, algo que me quemaba. Un olor a chamusquina venía desde mi propio interior.
-Aforrrtunadamente, Sr Malvín, el Prrofesor Nokia tuvo la prrrecaución de intrrroducir en su interrrior un Magiclick a contrrrol remoto… Me basta con aprrretar un botón parrra que todo su cuerrrpo de papel maché arrrrda en menos que canta un gallo, así que le recomiendo que se comporrrte.
El finlandés me tiró del lóbulo izquierdo y mi cuerno se retrajo automáticamente, dejándome libre: -No sea tonto, Malvín. Los dos querrremos lo mismo, ¿verrrdad? ¡Salvarrr a los pobrrres rehenes! Concentrrrémonos en esta tarrrea y luego arreglarrremos nuestrrrros prrroblemas perrrsonales.
A pesar de que todo mi ser deseaba atravesar al maldito de lado a lado aunque eso significara mi muerte, tenía razón. Entonces un aparatito empezó a chillar. Rune encendió un monitor, donde se veía un grupo de hombres caminando por una extensa planicie de hielo.
-¡Hay movimiento sospechoso en el puerrrto, Sr. Malvín!
El “puerto”: así llamaban los finlandeses a la gigantesca cancha de hockey sobre hielo que antaÑo era el río Uruguay. Cuando Washington Pocitos construyó la planta, decidió convertir a la planta misma en un reflejo del mundo civilizado, y todo el sector oeste era una réplica exacta de Finlandia. El río fue congelado mediante poderosas inyecciones de nitrógeno líquido, para que los altos ejecutivos de la fábrica pudieran solazarse en su deporte nacional; Por otro lado, desde que Botnia compró el Buquebus la ruta más común era ahora Buenos Aires – Papelera / Papelera -Buenos Aires, a bordo de enormes réplicas de drakkars vikingos que se deslizaban por el hielo sobre poderosos esquíes.
Grotesco. Pero por lo menos los “argentis” ya no podían quejarse, como solían hacerlo con todo, de aguas contaminadas.
-¿Qué están haciendo? -observé que los hombres llevaban un bulto.
-¡Es un lanzamisiles! ¡Son “arrrgentis”!
-¿Querrán destruir la pista?
-Sargento… -dijo Winston Winston, pálido -El Buquebus de las 16:30… Viene de Buenos Aires, como siempre cargado de niÑos uruguayos a quienes enviamos en visita educativa a Buenos Aires, para que aprendan cuán moralmente bajo puede caer el ser humano…
Enfundado en el equipo personal de Rune del seleccionado de hockey sobre hielo de la planta (el finés portaba el número cuatro), aunque sólo la parte de arriba porque la de abajo no me entraba y me veía obligado a ir casi completamente desnudo, patinaba a toda velocidad por la extensa pista, que no respetaba ni una de las reglas de la Federación Mundial de Hockey: su extensión era de kilómetros, y el demente Pocitos había hecho construir toda clase de trampas, vericuetos, lonadas y pozos sin fondo en el hielo.
-¡Allá están, Sargento, bo! -me seÑaló el loco, transformado en una masa informe, pero de otro color. El grupo de “argentis” había montado el lanza misiles y lo apuntaba hacia el horizonte… Donde, deslizándose a toda velocidad, se acercaba el Drakkar de Buquebus. Atiborrado de Botijas.
Entonces, los “argentis” percibieron nuestra presencia. Dos de ellos, también enfundados en equips de hockey, se acercaron intentando golpearme con sus palos. Detuve uno con mi propio palo y el otro con mi cuerno de adamantium, que partió el palo al instante. Un tercer salvaje me rodeó para atacarme a traición, y lo abrí en dos, Tae-bo (el arte marcial montevideano) mediante, con el filo de mi patìderecho. Luego, girando sobre mi propio eje, partí el cráneo de los dos primeros atacantes con mi palo (que Rune, gracias a sus contactos, habia mandado confeccionar también de adamantium).
Quedaban dos; tomé a Winston Winston y, haciéndolo una bola, lo lancé a la cara del que estaba intentando cargar el lanzamisiles. El “argenti” murió instantáneamente, de asco. Y me dirigí hacia él, apuntando a su corazón con mi cuerno. Pero para mi asombro, el infame se limitó a sonreir y seÑalar detrás de mí. Y aunque creerle a un “argenti” está entre las pocas estupideces que nunca hago, volteé.
Otro drakkar de Buqeubus, lanzado con piloto automático desde el puerto de la papelera, se dirigía a toda velocidad hacia nosotros; en realidad apuntaba al drakkar cargado de gurises. Ambos habían pasado el “punto de no retorno” y chocarían indefectiblemente.
-¡Todo tusho, che! -me dijo el infame “argenti”, con su repulsivo acento mientras seÑalaba el lanzamisiles, y se alejó patinando.
-¡Tiene razón, sargento!- seÑaló el loco -¡La única manera de evitar el choque es haciendo volar el drakkar que viene para acá!
Por supuesto, algo me olía mal… Y entonces la vi.
Amarrada al frente del drakkar proveniente de Botnia, a modo de mascarón de proa, reconocí a alguien familiar. Su uniforme de “Chica Papá Noel” era inconfundible.
Era la Wanda.
Si decides hacer volar el drakkar donde va la Wanda para salvar a los botijas, vota FU.
Si decides hacer volar el drakkar donde van los botijas para salvar a la Wanda, vota FA.
(Esta historia continuará)
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