Son jóvenes, exitosos y con un alto perfil socio-cultural; Las empresas los buscan desesperadamente por su alto potencial de consumo. Y tienen algo más en común: han elegido extirparse todo, pero todo todo .órganos, esqueleto, cuerpo . y vivir en una pequeÑa caja de acero inoxidable conectada a una máquina. Y todos están de acuerdo: .Somos felices así..
Tras la reivindicación de los DINKS y los .Neo-Solteros., la nueva tendencia que recorre el mundo es la de la gente que ha decidido prescindir de su cuerpo humano para vivir con total independencia. Y es que ser un NB (.No Body.) tiene múltiples ventajas.
.Hoy por hoy la realización personal ya no pasa por tener un cuerpo humano., dice Lidia (42), una joven Licenciada en marketing metida adentro de una cajita muy pipí cucú labrada con elegantes motivos rusos. .Aparte, como no tenés que estar manteniendo un cuerpo, con todos los gastos que conlleva . comida, agua, médico .te podés dar todos los gustos. Hoy, por ejemplo, me compré una cámara digital en Mercado Libre..
Sólo en nuestro país hay un 18 % de personas sin cuerpo, almacenadas en diferentes galpones sin ventanas del territorio. Y cada vez son más. El sociólogo Roberto Arditto (48), que está planificando poner su cerebro en una cúpula de cristal, los define así: .No están obsesionados con respirar o comer choripanes o tener brazos y piernas. Tienen otras prioridades. Para ellos, el cuerpo humano es una opción más, no un camino obligatorio. El paradigma social ha cambiado mucho, con la independencia de la mujer y el Internet y un montón de cosas..
¿Viven su estilo de vida con angustia? .¡Para nada!. se ríe desde su cajita, con voz inexpresiva -y distorsionada por un aparatito -Hernán Santilli (52), un joven licenciado en marketing que eligió vivir sin cuerpo luego de golpearse el dedo gordo del pie con la pata de la cama a los 22 aÑos. .Veo .es un decir -a mis amigos con cuerpo y están ojerosos, cansados, frustrados. ¡Ni loco vuelvo a tener cuerpo! Yo no me tengo que andar preocupando por si tengo gastritis o si tengo sueÑo para navegar por internet o ver una película .mediante unos electrodos que me conectan al cerebro. Yo tengo independencia total. Salvo, por ahí, del técnico que prende y apaga la máquina..
No todos optan por el mismo procedimiento. Mariela (60), una joven profesora de idiomas, no quiso prescindir por completo de su cuerpo y en cambio decidió ponerlo en animación suspendida en una especie de ataúd electrónico, y se comunica con nosotros a través del messenger (en el original, debido a un desperfecto técnico, sin las letras .t., lo que da la impresión de que estamos hablando con un subnormal): .La otra vez me cayó la ficha de que algún día me gustaría poder comer un lechón adobado, sólo que aún no siento que sea el momento. Cuando me decida, ya veré, sobre todo por el tema de que doné el hígado y los pulmones y el corazón al INCUCAI, pero por ahora estoy bien así. Además, como puedo laburar 20 horas al día, la empresa me regala las sondas y las bolsas de colostomía. Ese tipo de cosas no las cambio por nada..
Otros, como Leandro (53), un joven diseÑador de páginas web, optan por una opción intermedia, con una computadora enchufada en el recto las 24 horas, para no parar de trabajar ni un segundo; de ese modo, si bien sigue teniendo cuerpo es como si no lo tuviera porque no se puede mover. .Es que hoy por hoy el reconocimiento profesional y ser el preferido del jefe es mucho más importante que caminar, por ejemplo., aclara Leandro, que por lo bajo también quiere que publiquemos que lo de la conexión a él, personalmente, no le gusta.
Embalados o guardados, enteros o desmenuzados, en cajas, en cofres, en pequeÑas cartucheritas de lata de Hello Kitty las más jóvenes, en coma voluntario o con una computadora en el recto (.Que no me gusta., vuelve a aclarar Leandro), todos estos casos dan cuenta de una realidad contundente: Hay otros caminos. Otros estilos de vida.
Y está todo bien (salvo cuando hay un corte de luz y se funde la máquina y se les achicharra el cerebro, pero eso pasa muy muy cada tanto). Todo bien.
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