viernes, 12 de enero de 2007

¡Escritor hace un final abierto y casi le cierran el boliche!





P. nos recibe una vez más en su refugio de Edimburgo, (ubicado dramáticamente en lo alto de un sobrecogedor acantilado artificial, una maravilla de la arquitectura para la cual se debió demoler el acantilado natural que ya se encontraba en lugar, pero que a P. le parecía vulgar), y nos ofrece, con su clásica hospitalidad, una silla y una taza de té con un saquito usado por tercera vez. .Es una manía que traigo de la Europa de posguerra, en la que no estuve pero de la cual he leído mucho., se disculpa.


¡El mundo literario está sacudido por su inesperado regreso, Maestro!

P: Así es. Después de aÑos de mi autoimpuesto exilio, he descubierto que aún tengo cosas que decir. ¡La vida nos reserva sorpresas agradables!


Se comenta mucho el polémico final. Maestro. La mayoría de los críticos coinciden en que deja muchas puertas abiertas. ¿Usted cómo lo ve?

P: Creo que es un síntoma de madurez. Cuando uno es joven tiene ese autoritarismo de la exuberancia, ¿verdad? Quiere imponerle su verdad al lector, sin dejarlo reflexionar. Un .fascismo literario., digamos. Hoy prefiero dejar algunas cosas libradas a la imaginación. Permitirme, por qué no, jugar un poco con las infinitas posibilidades que ofrecen estas complejas relaciones entre los personajes.


¿Entonces no es cierto, como han dicho muchos críticos y lectores, diría la mayoría, que .se ve que no se le ocurrió cómo terminar.?

P: (Se ríe) Hay toda una escuela de lectores perezosos que quieren tener todo masticado, que le expliquen todo como a un nene de cuatro aÑos. Yo apunto a un lector más activo, que le guste aceptar desafios, hacer trabajar un poco la mente, la imaginación.


Igual es medio raro que la novela termine en la página 17, justo después de que a su protagonista está a punto de pasarle algo gravísimo.

P: Eso también es parte del autoritarismo en que hemos sido educados, que quiere tener todo catalogado, todo encasillado. ¿Por qué una novela no puede tener 17 páginas? ¿Por qué un cuento no puede tener 800 páginas, o ninguna?


Bueno, justamente, otra crítica que se le hace es que el libro tiene 800 páginas, pero después de la página 17, donde .termina. .por decirlo de alguna manera -la novela, está lleno de avisos clasificados inmobiliarios.

P: ¡Bueno! Eso tiene que ver con decisiones editoriales, algunas de las cuales he tomado yo personalmente, pero decisiones editoriales al fin.


Otra crítica que se ha escuchado mucho es que no sólo el final del libro esté librado a la imaginación del espectador, si no también el principio, la parte del medio, e incluso el título.

P: Y dale. Bueno, si quieren que les expliquen todo, pero todo, como a anenes de Jardín, cómprense un manual para programar el control remoto.


Bueno, Maestro, no sea susceptible.

P: No, en serio. Estoy escribiendo un manual para programar el control remoto. La literatura de ficción ya me aburre, y eso que escribí tres libros pedorros, bah, ahora cuatro.


Lo que pasa, Maestro, es que algunos párrafos del libro, son, como seÑalan algunos críticos, .ilegibles.. Escúchese este: .Una persona se levantó del lugar en que estaba. Movió una parte del cuerpo, en seÑal de una emoción X, y pensó en algo. A continuación se dirigió a su trabajo, o tal vez venía de su trabajo, en un vehículo o a pie, por qué no, para encontrarse con una o más personas que estaban en un lugar indeterminado. Entonces pasó algo. Después otra cosa, y otra. Después, en una parte, no pasó nada, pero esta persona .la que se levantó del lugar al principio de la página .pensó una serie de cosas. Pensó, pensó, pensó, pensó, pensó. Cosas muy profundas. Otras no tanto. Pero cosas interesantes o angustiantes, que daban a entender un poco la personalidad de esta persona, claro que también puede ser otra persona, alguien que todavía no apareció en el libro, eso queda librado a la imaginación del lector. Después esta persona, la primera, o la segunda, o por ahí una tercera, hizo otra cosa o no hizo nada. Pasó el tiempo, o enseguida, y ahí hubo un giro en el relato.. ¿Qué vendría a significar todo esto?

P: (Ofuscado) ¡A eso me refiero! ¡Quieren que uno esté explicando sus libros, como si fueran recetas de cocina o manuales del Control Remoto (como el que estoy por sacar para la feria del Libro, se los recomiendo)!


Otra crítica es que.

P: ¡Y dale con las críticas! ¡Qué es esto, un juicio! ¡Al final para esto sale uno de su autoimpuesto exilio!


Bueno, justamente, la mayor crítica que se le hace es esa: .para qué salió de su autoimpuesto exilio..

P: Eso es cosa mía; y el hecho de que necesite juntar plata para apuntalar el acantilado artificial .que según una Comisión de Planeamiento Urbano corre riesgo de aplastar la pequeÑa aldea de pescadores que hay sobre la playa .es sólo una de tantas razones, estéticas, literarias, económicas, e incluso geológicas (por lo del acantilado).


No se enoje, Maestro; ¿No nos leería un párrafo del Manual que está escribiendo?

P: Cómo no, querida. (Carraspea) .Programación: Haga algo con uno de los botones, un número indeterminado de veces, hasta que en un aparato aparezca algo. Elija entonces una de las opciones, o dos opciones simultáneas, o primero una y después otra, y luego siga haciendo lo mismo o deje de hacerlo..


¡Ah! Veo que su Manual también deja las cosas libradas a la imaginación del lector.

P: Sí. (Reflexiona) Cuando uno pasa cierta edad, hay cosas que es mejor no explicitar; vos no lo entendés porque sos muy joven y por eso usás esos pantalones tan ajustados en la entrepierna, que la verdad la verdad no dejan nada libr.


El Maestro calla abruptamente. Es momento de partir, mientras se retuerce en el piso, algo afectado por el té que acabo de arrojarle a la cara; lo dejo tranquilo en su dolor, aunque me llevo de recuerdo el fragmento del Manual, que, para ser franca, me va a ser de tanta utilidad como el que tengo en casa.


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