Instrucciones realistas para la manipulación de globos aerostáticos de fin de aÑo:
1) Evitando la PELIGROSA y MOLESTA pirotecnia tradicional que compran los boludos, adquiera uno de esos inofensivos globos aerostáticos ofrecidos en los semáforos (3 por $10, ofertón).
2) Cuando suenan las 12 horas, abra el primer globo e intente seguir las instrucciones.
3) Intente que el globo tome .forma de farol., como indican las instrucciones (cuyos redactores parecen desconocer el fenómeno climático conocido como .viento.)
4) Prenda ese cuadrado inflamable que las instrucciones denominan .mecha., sin quemar el resto del globo.
5) Espere a que el globo .como indican las instrucciones -empiece a elevarse por sí solo y allí suéltelo.
6) Espere, espere.
7) En cualquier momento se elevará por sí solo, espere un cachito más. Roma no se hizo en un día.
Cuando el farol se empiece a prender fuego, suéltelo; ahora sí, vea cómo se eleva, sólo que convertido en cenizas. Haga un chiste sobre el Hindenburg.
9) Cambie la estrategia: encienda el globo en un interior, y sáquelo de allí lo más rápido posible.
10) Ahora parece que funciona, eh. Sí, se ve que el primero estaba fallado. Suéltelo.
11) Vea cómo sale volando, llevado por el viento, mientras se incendia. Haga otro chiste sobre el Hindenburg, con menos éxito, lo que ya es mucho decir.
12) Observe cómo el inofensivo globo aerostático, convertido en una bola de fuego destructora, en lugar de elevarse, realiza una traslación horizontal, en dirección de la ventana abierta de la casa de enfrente. Esa casa que parece estar amueblada con mobiliario de mimbre con triple capa de barniz inflamable.
13) Apague las luces de su terraza y ocúltese y pídale a todos sus invitados que hagan silencio por un rato hasta comprobar que no hubo ningún testigo.
14) La tercera es la vencida. Repita el procedimiento: Despliegue y encendido en el interior de su casa .cerca de las cortinas -, salida estrepitosa a la terraza, pequeÑa e infructuosa espera a que el globo cobre vida, y suelta del mismo, pero no en dirección de la casa de enfrente dentro de lo posible.
15) ¡Ahora sí, se eleva! ¡Se eleva!
16) Ah, no, no, se quema se quema.
17) Pero en las alturas. Algo es algo.
18) Algo cae del inofensivo globo aerostático: la .mecha., sobre el cuartito de la terraza. El relumbrar de unas llamas ilumina a la congregación desde lo alto.
19) Suba a la terraza. La mecha está atascada contra un caÑo de plástico y lanza un humo negro. Trate de aplastarla con una piedra. Varias veces. Aparentemente se trata de un fuego sobrenatural, místico, que no responde a las leyes de la física tradicionales, y puede funcionar sin oxígeno. Luego de varios intentos y ruegos al Altísimo, el fuego se apaga sin dejar más que un chamuscón hendido en la superficie del caÑo.
20) ¡Oh, miren! ¡Uno de sus sobrinos ha traido otro inofensivo globo aerostático! Vamos a hacer un último intento.
21) Desoiga las recomendaciones, ruegos e insultos de su familia. Repita el procedimiento.
22) Observe cómo, debido a un infortunado cambio de dirección del viento, el inofensivo y silencioso (como un ninja, digamos) globo aerostático se arroja sobre el tío Juan Carlos, que tiene la mala costumbre de usar camisas con mucha fibra sintética, que se arrugan menos.
23) Muérdase la lengua antes de hacer otro chiste obre el Hindenburg.
También olvide la posibilidad de apagar al Tío Juanca con una piedra.
24) Afortunadamente el tío es ignífugo -entre otras cosas -y todo queda en una anécdota risueÑa, si es que se puede llamar risueÑa a una mesa donde todos comen en lúgubre silencio y la mayoría decide irse antes de que toque la una de la madrugada.
25) Mientras, solo como un perro, observa que el resto de los globos aerostáticos de la ciudad vuelan, leves y poéticos, llevando su mensaje simbólico de esperanza al mundo (aunque con algo de desazón también comprueba que algunos vuelan sin estar encendidos ni nada, movidos por el viento como bolsas de nylon vacías), decide que el aÑo que viene comprará la super bomba casera más ruidosa y daÑina del mundo, con la que seguramente tendrá menos posibilidades de lastimar a alguien que con los inofensivos globos aerostáticos.
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