jueves, 9 de marzo de 2006

¡TERMINEMOS CON ESTO Y DIGáMONOS TODO LO QUE NOS TENEMOS QUE DECIR, PERO PRIMERO DEJAME TAPARME LOS OíDOS Y CANTAR “LA, LA, LA, LA, LA”!





Hace poco vi la película “El cadáver de la Novia”, de Tim Burton.En la escena que permite que la película ocurra, el muÑequito protagonista va al bosque a practicar los votos de su casamiento. Una chica, muerta y enterrada aÑos ha, cree que se le está declarando y acepta. Bla, bla, bla, fin.


Esta escena, algo un poco bastante demasiado forzada, no es m{as que la variante – un poco empeorada – de lo que podemos llamar “el recurso del personaje que escucha una conversación que no debe, la malinterpreta y actúa en consecuencia”.


Sin esta escena, los guionistas de telenovelas y películas románticas probablemente no sabrían que hacer para agregar un obstáculo más a sus personajes. Sin esta escena, con leves variantes como “el recurso del personaje que lee una carta que no debe” o “el recurso del personaje que ve de lejos a su media naranja con otra persona en actitud equívoca”, los enamorados de ficción se casarían al tercer capítulo de la novela o al minuto diecisiete de la película, vivirían felices para siempre y el público reclamaría su entrada enfurecido; o cambiaría de canal enfurecido, si es que esto es posible (por experiencia propia sé que la furia es uno de los motivos más sólidos para quedarse magnetizado a un programa).


Lo que me enfurece de este recurso es que es totalmente irreal; la gente del común, exceptuando a algunos chismosos patológicos, pagaría una GUITA FIJA por mes por no enterarse de lo que realmente piensan sus allegados de su persona. Todos sabemos lo poco agradable que es la verdad y NADIE EN SU SANO JUICIO estaría dispuesto a conocerla!


Cuando percibo que alguien habla de mí me alejo prudentemente. Y si alguien viene con cara de “tengo que hablar con vos” salgo corriendo y evito a esa persona hasta que considero que se le haya pasado o yo haya dejado de ser una persona significativa en su vida, por lo que seguramente deseará ahorrarse la perorata. De más está decir que no siempre se puede, pero esa es la ACTITUD MáS SANA Y NORMAL ante este tipo de cosas.


A todos nos gustan los chismes, pero si se trata de otras personas, o de gente desconocida. Quién no ha parado la oreja con interés ante una encendida charla en el colectivo, donde nos enteramos de las deudas y miserias de un tipo que se llama Alfonso o una seÑora que se llama Lidia y que no veremos en nuestra vida. Si los guionistas de televisión conocieran mínimamente la naturaleza humana se las arreglarían para que los enredos de la historia partieran de un tipo que escucha una conversación ajena en el colectivo sobre alguien que no conoce, y de alguna manera (no me pregunten cómo) se produjera un conflicto. Por ejemplo, al tipo esa conversación ajena podría distraerlo y pasarse de parada y llegar tarde a lo de su novia, y que ahí se produzca la ruptura. Qué se yo, no sé si da para repetirlo en más de dos películas, pero es lo primero que se me ocurre.


¡Por eso, exijo que se determine una quita de mínimo dos estrellitas y media a las críticas de los productos donde aparezca este recurso, linkeada en lo posible a una rebaja del 30 % en la entrada o un envío de $ 5 (cinco) pesos punitorios en efectivo a cada televidente que haya presenciado esta ESTúPIDA ESCENA! ¡Sólo así acabaremos con este flagelo!


O por lo menos las películas serían más cortas y tendremos más tiempo para el ejercicio físico, que tan bueno es para la salud. Nada más.


Publicado a las 09:25 p.m.


Post original

No hay comentarios.:

Publicar un comentario