Escribe Agustín Pandolfi
Corresponsal en el exterior de “Yo contra el Mundo”.
volvepandolfi@ubbi.com
(Sigo implementando la máquina esa de las .negritas.. Mis lectores me dicen que voy bárbaro, que cada vez las uso mejor, que siga así)
Varios lectores me escriben preguntándome si estuve presente en el último .Megamacrobotellón. realizado en Barcelona. Puerdo contestar con orgullo que sí, creo que estuve, muy bien no me acuerdo porque es un evento un poco nebuloso.
Lo que sí puedo decir es que no es como allá; acá la gente para hacer un botellón se organiza, se junta, se solidariza. Son bebedores sociales. No como allá, que a lo sumo ves a cuatro pibes en una vereda dándole al tetra. ¡Por favor! Y claro, como son poquitos y no están expuestos a la mirada de la masa, se envalentonan y después salen y matan a alguien por un par de zapatillas.
¡Noooo, acá es diferente, es otra cultura, otra cabeza, otra mentalidad! Lo que pasa es que Europa tiene como un montón de siglos de experiencia encima; fijate que ya en el medioevo los monjes medievales que había en esa época se juntaban para tomar vino. En cambio el de ustedes (yo ya no estoy más allá, así que se los cedo) es un país joven (Y un joven no muy brillante, pero tendamos un manto de piedad).
Acá si no juntás veinte o treinta mil personas la gente ni se molesta en agarrar el destapador. Porque en la multitud, además de dar rienda suelta a la algarabía de golpe hay como más gente para que te tenga la cabeza si en una de esas te sentís mal y tenés que purificarte por dentro. O si te ponés medio beligerante y le dijiste unas palabras malsonantes a cuatro vascos medio descuidados que al pasar te volcaron un poco de cerveza sobre tu chomba .Polo. y de golpe te das cuenta que te escucharon y que son poco tolerantes respecto de las expresiones idiomáticas coloridas, también te sirve para desaparecer entre la multitud, que es un medio más adulto y civilizado para resolver conflictos que la violencia gratuita.
Por último, el .megabotellón. es un evento más democrático, que auna a las clases sociales y reduce las brechas económicas, porque aquel que concurra con poco efectivo siempre va a poder tomar un sorbo de aquí, otro de allá, un trago de acullá de los vasos o recipientes a medio tomar que permanecen entre los cuerpos desplomados de la gente con poca cultura alcohólica. En cambio allá la gente es muy individualista; por eso tiene tanto auge el los últimos aÑos la .onda gourmet., con el oligarca y su vinito de cuarenta pesos tomado solo con su alma al lado de la chimenea mientras piensa en las propiedades que se va a comprar y lo bien qué le va.
Sigan, sigan con la papelera y la soja y liniers y aguas argentinas y todo eso que en ese camino les va a ir bárbaro. Yo me voy a un .botellón. que organizaron los vecinos de abajo.
Publicado a las 03:21 p.m.
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