Escribe el Lic. Isaías Baralt, crítico enológico desocupado.
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Nos congratulamos y congratulamos al público por el éxito de nuestras críticas enológicas de cualquier cosa, y accedemos a la impetración gentil que nos hace el lector que firma como “Dr. Zhivago”, de considerar algunos de los vinos que se están lanzando al mercado, a pesar de nuestra gran desconfianza hacia el oportunismo de algunos productos:
Los Caramelos Super ácidos, un vino de bouquet potente y, en total consistencia con la denominación de origen, ácido, puede mejorarse en cuanto a su sustancia, un tanto .dura. y .redonda. y .envuelta en papelitos pegajosos de colores. para nuestra formación más tradicional, logra transmitir, noblesse obligue, un aroma donde se adivinan, además del azúcar y los colorantes permitidos que con honestidad se anuncian desde el envase, los taninos y las cubas de roble donde han sido aÑejados, además de un intenso perfume a frutos rojos del bosque, ciruelas, manzanas (aunque éstos sólo rojos por fuera) y sandías (por dentro), descontando of course los arándanos, los papándanos y los repámpanos que ya son la marca de fábrica, si no de este vino, por lo menos de nuestro sentido del olfato personal. Se espera que en una próxima edición se limite su expendio a vinerías de marca o la góndola del supermercado, ya que sui presencia en el kiosco de la esquina tiÑe, o tigne, por decirlo así, al producto de un je ne sais quoi algo plebeyo. Un vino contundente y redondo, ideal para acompaÑar carnes blancas, carnes rojas (por ejemplo la carne cruda) y las carnes de caza, alce y asno de mongolia preferentemente.
La Canción Satisfaction interpretada en vivo, por otra parte, es un vinobastante aÑejo, pero lejos de mejorar con los aÑos, lo notamos “gastado”, algo “envejecido”; “decrépito”, por decirlo así. El aroma que despide, lejos de remitirnos a los taninos y los frutos rojos del bosque, nos transporta a una sputza a remeras cubiertas en soudeur, calor humano y aliento a tabaco y cerveza vieja y drogas “blandas”, lo que para el iniciado puede calificarse de “malo.” Desde luego, los profesionales del ramo percibimos en un rincón del trigémino un lejano perfume a los infaltables arándanos, papándanos y sardanápalos, pero aureolado de un touché a chivo poco feliz.
Contundente y redondo el bouquet, se hace más soportable si sacaste “campo”, porque aunque sea el césped es digerible; no así si sacaste “platea”, porque el hormigón de las radas no pasa ni con buches de vinagre, si nos perdonan la brutal figura, y sólo logramos deglutir, aunque luego de cierta masticación, la brea del calafateado de algunas rajaduras. Un vino para gustar junto a carnes de caza, choripanes sauvages y sandwiches de discos de carne cortada en pequeÑas esferas y luego asada en una plancha cubierta de grasas monosaturadas.
Saludamos el relanzamiento de la moneda falsa de 25 centavos, aunque intuimos nunca se fue del todo. A pesar de que celebramos su funcionamiento como movilizador de la economía, entendemos que su uso en machinerie de los transportes colectivos urbanos no siempre es posible. Vino popular pero noble, de color plateado opaco y tipografía en grueso bajorrelieve – que lo diferencia de su versión “auténtica” – el fino olfato del enólogo entrenado sabe distinguitr los toques acres del soudeur de centenares de pasajeros de bus, impregnado a fuego sobre su superficie luego de tanto “pase” de mano en mano, e anche, of course, un originalísimo aroma a bayas y frutos rojos del bosque, arándanos, papándanos, empanándanos, palánganos y Tangalánganos, digno prólogo olfatorio a su bouquet un tanto saladito – los touchés de soudeur antes mencionados -, metálico y redondo – nunca mejor aplicado el adjetivo -, ideal para acompaÑar con carnes de caza, venado, jabalí y vaca muerta a escopetazos.
Tres vinos, tres mundos de sensaciones, tres mundos de vibraciones (“que tengo para ti”, podríamos agregar citando a cierto chansonniè de ascendencia zíngara) que se agregan a la enoteca de nuestra actual residencia psiquiátrica, y que agradecemos con fervor ya que no nos dejan tener muchas cosas. ¡Cheers!
Publicado a las 04:17 p.m.
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