miércoles, 1 de marzo de 2006

.LOS 12 ORIENTALES., Capítulo 8: .El Sitio de Plaza de Mayo.





(Por empate entre el NO y el NI, los 12 orientales deben enfrentar a los cascarudos y al mismo tiempo ganarse a la multuitud argentina reunida en la Plaza de Mayo ofreciendo un mes de vacaciones por Carnaval)


¡En eso, la puerta del despacho presidencial fue derribada, y un pelotón de .cascarudos. entró al salón!


Descargamos nuestros fusiles contra las bestias y logramos repelerlos, hasta dejarlos afuera. ¡Luego, trabamos el picaporte con el bastón presidencial, que el presidente Kirchner, en su conocido desinterés por el protocolo, había dejado tirado abajo del escritorio! El bastón, confeccionado en titanio, sería suficiente para mantener a los monstruos afuera.


-¡Mi sargento, no podemos aguantar mucho así! ¡Esos bichos son millones!

-Tengo una idea . dijo el Winston, ese genio de la estrategia, dirigiéndose al balcón. -¡Compatriotas! . gritó, con su imponente voz entrenada en las inferiores de .Falta y Resto.. – ¡Hoy es un Día de gloria! ¡Hoy es el Día de la Independencia!


La multitud lo aclamó, como es tradición, aunque no entendían muy bien de qué hablaba el Winston, que continuó: -¡Pero como saben, algunos traidores recalcitrantes todavía pretenden sofrenar el nacimiento de esta nueva nación (.Uruguantina.)! ¡Mal saben que contamos con ustedes, el pueblo ex argentino, que luchará hasta que no quede un solo cascarudo al servicio de la reacción! ¡Y sé que lo harán, porque nuestra primera medida de gobierno será instaurar un FERIADO DE CARNAVAL DE 30 DíAS, a partir del día de hoy!


El resultado fue inmediato. La masa de la Plaza, al escuchar esta promesa hecha por un uruguayo, que tenemos palabra, no como los argentinos que son todos coimeros y ladrones, se lanzó a sangre y fuego, con piedras, palos y dientes, sobre los cascarudos. Fue una masacre. A los quince minutos no quedaba uno vivo.


-¡Impecable, bo!- elevamos en andas al Winston, felicitándolo por su brillante plan. Sin embargo…

-¡Mire, Sargento!- gritó Wilson Washington Walter, el negro.


La multitud ahora se agolpaba contra la Casa de Gobierno, poseída, golpeando a las puertas y gritando furiosamente .¡Feriadooo! ¡Feriadoooo!.. La promesa los había cebado y querían una rápida respuesta del nuevo gobierno.


-¡Pero Sargento, no podemos darles eso ya! ¡La única forma sería con un decreto presidencial y no podemos abusar de ese recurso que afectaría la calidad de nuestras instituciones! . dijo Winston, acertadamente.

-¡Tenés razón, bo! ¿Por qué no salís al balcón y les explicás que esperen al aÑo que viene?

-Mi Sargento, estratégicamente no es conveniente. . dijo Winston, pálido.


¡No hizo falta, porque los .argentis., cebadísimos, rompieron la puerta a hachazos! Media docena de brazos entró por el boquete que hicieron y atraparon al Winston, mientras continuaban con su lúgubre letanía .Feriado… Feriado!!!!.. Uno de ellos, lleno de furia, le mordió la yugular. ¡Winston Winston se arrojó sobre ellos, descargando su fusil sobre los que estaban más cerca! Cuando logramos repelerlos, tapiamos el agujero con el respaldo del Sillón de Rivadavia!


El Winston se desplomó. Había muerto. Cada vez éramos menos…


Pero no tuvimos tiempo de llorarlo. Una nueva paloma mensajera nos trajo la información de que Kirchener, líder de la Resistencia, estaba pidiendo a nuestro presi que frenen la construcción de las papeleras. ¡Teníamos que salir de allí como fuera para evitarlo!


-Sargento, esto puede parecer cruel . comentó Wilson Washington quitándose un mechón de la frente – pero tenemos que usar el cuerpo del Winston como un cebo, colgándolo del balcón; Esto atraerá a un Gurbo (unas feroces bestias de treinta metros de altura que los .argentis. usan como fuerza de choque), ya que adoran la carne humana. Al acercarse dispersará a los .argentis. y seguramente demolerá la Casa Rosada con su cuerpazo, permitiéndonos escapar.


El plan era brillante y por un momento sentí que la pérdida del Winston, que era un gran estratega, no había sido tan grave; pronto reprimí esos pensamientos por respeto al difunto. Entonces se escuchó la voz de W.W, el traidor del grupo.


-¡Sargento, el gurbo puede demoler la Casa Rosada con nosotros adentro! Y la esperanza de nuestra patria y nuestras papeleras depende de nosotros. ¡Propongo pertrecharnos y resistir hasta que los argentinos . que tienen poca memoria . se olviden de lo que estaban haciendo acá y se vayan!

-Pero W.W., bo, no podemos resistir un sitio mucho tiempo; pensá que las raciones de chivito canadiense se nos perdieron en el río.

-Y los shawarmas que requisamos en Tierra Santa se los acabó el Winston en un rapto de ansiedad . recordó Winston Winston.

-Pecisamente, creo que podemos resisitir unas semanas alimentándonos de nuestro querido botija; es el ciclo de la vida.


Confieso que no había pensado en eso. Si bien la antroponecrofagia fue legalizada en nuestro país luego de aquel lamentable incidente de los muchachos de los Andes, los usos y costumbres indican que sólo se debe recurrir a ella en casos extremos. Pero, ¿qué caso más extremo que este?


Si deseas morfarte al Winston y resistir, vota Sí

Si deseas usar el cuerpo del Winston como seÑuelo para que un Gurbo destruya la Casa Rosada, vota NO


(Esta historia continuará)


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