Supongo que ya están enterados que me obsesionan los robots, desde la máquina de café de mi oficina al jugador de pulseadas llamada “¡Gánele al negro!” que había en la calle Lavalle.
Tengo la suerte de vivir una época donde la robótica avanza a pasos agigantados; así, estoy por pedir a mis superiores que me envíen como periodista exclusivo a cubrir la Expo 2005, en Tokio, para ir de shopping y adquirir alguno de estos apasionantes y AUTéNTICOS robots:
1) Robot que decora objetos de mesa y de bebida hechos en cerámica (sic): El prototipo que dejará en la calle al setenta por ciento de los artesanos de Plaza Francia. Se espera para la Expo 2006 el desarrollo del “robot que hace enanos de Poxilina”.
2) Robot ubicuo (sic): No sirve para nada, pero lo compensa estando en todas partes para que tropecemos con él; Es casi como tener un perro (o un vecino que quiere que arregles el caÑo de la medianera).
3) Robot que busca entre escombros (sic): en realidad me gustaría una versión más pequeÑa y menos de avanzada, exclusivamente para que me ubique el control remoto.
4) Robot anfibio tipo serpiente (sic): Bueno, este lo quiero para que juegue el nene. Es obvio que su diseÑador (en cuya educación el Imperio del Sol Naciente ha invertido miles y miles de yenes) no está hablando en serio.
5) Robot artístico (sic): Un robot cuya existencia nos grita la verdad que todos sospechamos: el arte es una ESTUPIDEZ.
6) Robot blando que se arrastra y salta (sic): Bueno, no sé si lo quiero comprar. Pero pago, escuchen bien, CINCO pesos (y con cinco pesos, inflación y todo, a un aÑo de este artículo, todavía podés comer un guiso carrero y un vaso de coca en una que otra fonda) por ver de DE QUé SE TRATA, diantre. Lo peor es que debe ser una pelota.
7) Robot de cuerpo humano superdetallado para prácticas médicas (sic): No, este no lo quiero. Sólo quiero seÑalar que sería una excelente ayuda, por ejemplo, para el tratamiento terapéutico de asesinos seriales. Es decir, los practicantes de medicina que no han conseguido reprimir su auténtica naturaleza.
Androide que se relaciona con las personas y la naturaleza (sic): Este tampoco; lo único que me faltaba.
9) Robot de telexistencia mutua que utiliza proyección retrorreflectiva (sic): Bueno, o yo no entiendo bien o acá entramos en un plano espiritual superior de existencia; vale los VEINTE YENES que debe salir esto (y, no, más de veinte yenes por un robot de telexistencia mutua que utiliza proyección retrorreflectiva yo no te pago; pero ese soy yo.)
10) Robot compaÑero con lengua artificial (sic): (Sobresaltado) ¿Eh? ¿Cómo se coló esto en el pedido? ¡Esto no es lo que parece! ¡Puedo explicarlo! ¡En serio!
11) Hiper-robot que sirve a las personas integrando robots domésticos de tarea única (sic): Este, obviamente, debe ser un chanta. Lo compro para que vean que los japoneses tan tan tan tan serios no son.
Pobres escritores de ciencia ficción y sus pesadillas de fantasía con robots que se rebelan y acaban con la raza humana; si supieran que nuestros posibles jinetes del Apocalipsis son el Androide que se relaciona con las personas y la naturaleza, el Robot que decora objetos de mesa y de bebida hechos en cerámica y el Robot blando que se arrastra y salta se degollarían con sus maquetas del cohete de Buck Rogers por el bajón.
A propósito, ¡TREINTA DíAS DE VACACIONES YAAAAAAAAAA (Vamos, a ver si le metemos presión al Ministerio de Trabajo que mis magras dos semanitas de vacaciones se están acercando)!!!
Publicado a las 10:21 p.m.
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