A mediados del siglo XIX llegó al país un comerciante inglés, llamado Jimmy Curry interesado en importar carne al Reino Unido. Para agasajarlo lo llevaron a una estancia cercana a CaÑuelas y le prepararon un asado criollo. El inglés quedó maravillado con lo que vió sobre las parrillas y los asadores pero, fundamentalmente, por el aroma que inundaba el lugar. Consultó el hombre con qué se acompaÑaba esa carne, le dijeron que con nada y que simplemente se la salaba. El seÑor Curry entonces, y a modo de agradecimiento a la comida que se estaba preparando en su honor, pidió algunos ingredientes (ajíes, morrones, tomates, cebollas y ajos), algunas especias (como orégano, romero y tomillo) y algunos condimentos (ají molido, sal y pimienta) y en una base de agua hervida preparó un aliÑo o un adobo para saborizar y perfumar esa exquisita carne asada.
En realidad preparó lo que hoy conocemos como el Chimichurri. A los presentes les encantó y comenzaron a prepararlo y a acompaÑar desde ese momento las carnes asadas. Y como no recordaban bien el nombre del “gringo”, lo llamaron “Chimichurri”, que sonaba parecido a “Jimmy Curry”. (Fuente: El lector Ariel, que a su vez lo escuchó de su bisabuelo. Y aclara que “su Padre fue el encargado de ir a buscar ramitas para hacer el fuego ese día” Probabilidades de exactitud: 98 %. Le daría 100 pero la historia fue muy larga)
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