Mientras espera el inicio de su juicio por secuestro extorsivo, el Dr. Tranca ha sido trasladado al Sanatorio Penitenciario Bjorn Borg de Estocolmo. Su recuperación ha sido asombrosa; del coma 5 de la semana pasada, ya ha llegado a coma 8 y los médicos esperan que llegue a un coma 11 (que es el que tenemos todos) en muy poco tiempo.
Entretanto, no puede con su genio y ya ha decidido reintegrarse al trabajo, comenzando por agradecer las cartas de adhesión que ha recibido durante su odisea; Aunque él prefiere no llamarle “agradecer cartas de adhesión” sino “contestar las consultas de los enfermos”, básicamente porque sino no puede facturarlo a la obra social:
“Le escribo por que días tuve la suerte de cruzarme con su secretaria Ornella. (…) Finalmente me vi atrapado por su sensualidad de mujer madura… Consideremos que se trata de una mujer un poco mayor que yo… Y francamente me ha despertado algo así como un complejo de Edipo, o una de esas cosas. Lo concreto es que me anotó su teléfono, y deseo llamarla. Dado que soy respetuoso de la amistad que me une a usted, le quería informar que he decidido hacerlo, y quería que este al tanto de todo lo nuestro. Y si no le gusta, a llorar a otra parte.” (Facundo B., Gualeguaychú)
Nivel de masculinidad de la consulta: 11 %
DR. TRANCA: Mi querido amigo, no lo culpo, porque a sus 72 aÑos Ornella es todavía una mujer apetecible; Tampoco voy a criticarlo por esa asquerosidad del complejo de Edipo, ya que ha nacido en una localidad cuyo mayor orgullo es un repulsivo desfile anual de travestis (no se asombre por mi amplitud de miras: la cercanía con la muerte me ha hecho poner las cosas en perspectiva). Así que sólo puedo desearle suerte, que necesitará intensamente para evitar que le baje todos los dientes si me entero que ha rozado un solo pelo del abundante bozo de mi secretaria – en cuanto pueda solucionar unos trámites que me retienen en este gran país. ¡Siguienteee!
“Propongo mandar YA al seÑor Kiriatos a Suecia, como espía infiltrado y trate de liberar y traer sano y salvo al Dr. Tranca. Una mision de alto riesgo, pero seguramente para ese viejo Griego no va a ser una dificultad. ¿O sí??? (ya tenemos referencias de su valentia, en esa casi ‘mision imposible’ para ver qué había mas allá del túnel subfluvial.” (Marco)
Nivel de masculinidad de la consulta: 21%
DR. TRANCA: SeÑor, me temo que está encargando esta misión a la persona equivocada; es como encargarle que cuide el gallinero a un vejete griego degenerado, sucio y chupamedias, si se me permite la metáfora. Aparte de eso le recuerdo que un hombre de verdad no necesita un papi que lo ande rescatando de las fauces del oscuro y cruel sistema penal sueco (que cada día se muestra más implacable: ayer, por ejemplo, me trajeron sólo tres arenques en mi ración de smorgasbord); Ahora, si lo que en el fondo tiene usted es la fantasía de que el esclavacho extranjero de Podeti lo rescate enfundado en el uniforme de gala de la Fuerza Aérea norteamericana tipo el final de “Reto al Destino”, es problema suyo y sobre todo de su insatisfecha esposa, no mío (como ve, desde que volví de la muerte me he vuelto mucho más tolerante con las patéticas taras de los demás). ¡Siguienteeeee!
“Al Dr. Tranca le dicen Gato de Schrodinger, porque no está ni vivo ni muerto. (ja, ja!. un poco de humor cuántico en la maÑana de m****a ésta…)” (Sebastián)
Nivel de masculinidad de la consulta: 24 %
DR. TRANCA: ¿Qué? ¿Qué me querés decir con eso? ¿Gato? ¿Humor cuántico? ¡Ah, te hacés el vivo! ¡Te voy a matar, hijo de p**a! ¡Siguienteee!
“El Dr. Tranca cayó bajo los efectos del síndrome de Estocolmo, pero al revés. Empezó una relación con Billy Cristal, ya que de muy niÑo tenía fantasías sexuales con Larry de los Tres Chiflados. Que es como Billy Cristal pero sin barba ni lentes. (…) Igual a pesar de haber dado un mal paso lo perdonamos. Dr., vuelva, así lo vamos a recibir al aeropuerto a puro trompis.” (Germán, El sexólogo de San Fernando)
Nivel de masculinidad de la consulta: 0 %
DR. TRANCA: Mi querida seÑora, cómo se ve que sangra por la herida después de haberle revelado su nuevo género. Le pido que tenga más cuidado con sus comentarios, que me parecen un poco homofóbicos, y sobre todo que no me escriba más, porque cada vez que le paso el medidor de masculinidad a sus mails, salta, pero para abajo. Me lo va a romper. No es un juguete, es un instrumento de trabajo; Pero no quiero condenarlo al aburrimento (haber renacido ha despertado en mí intensos deseos de hacerle el Bien a mi prójimo): un par de ex rehenes que me siguen visitando al sanatorio penitenciario insisten en regalarme dinero – están un poco obsesionadas -, así que le mando unas coronas para que se compre unas “Cosmopolitan”, si es que no es una lectura demasiado varonil para usted.
Espero haber despejado sus dudas. Se acerca el inicio del juicio, al que por supuesto acudiré sin abogado – me tuvieron que agarrar entre cuatro cuando me insinuaron que podía necesitar un papi que me defienda. Confío en mi hombría de bien, en la ayuda del SeÑor y en los masajes de mis ex rehenes para llegar bien preparado.
Chau y tranca,
su amigo el Dr. Tranca.
Publicado a las 11:09 p.m.
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