EL coso de la temporada veranega del 2005. Y tal vez el coso más decepcionate de la historia. Promete demasiado, pero sin embargo lo más que produce es una serie de cosquilleos muy agradables en la cabeza. Lo que por otra parte es una suerte: experimenté con él en una feria callejera y si hubiera funcionado habría sido un verdadero papelón.
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