(Por amplia mayoría, demostrando una sed de sangre escalofriante, gana el BLOSOSBLOGOLSOBLOGSOGO y Malvín decide que el .argenti. degüa Bjö para impedir que se fugue)
-Está bien .gruÑí- no tenemos otro remedio. ¡Pero escuchame, bien, bo, degollalo con cuidado! Si le pasa algo grave .tipo morirse- te las vas a ver conmigo!
-Quedate tranquilo, quedate, shorugua .respondió Diego Ariel mientras se alejaba, con una sonrisa nada tranquilizadora.
Mientras tanto, Enheduana había conseguido incorporarme a mí a la cuadrilla de trabajo en la Imprenta de la prisión, desde donde comenzaría la fuga. Mientras la poetisa sumeria me mostraba las instalaciones, entró un viejo conocido, que también se incorporaría: Markus Vainionpä que luego de pasar un par de días de infierno en la enfermería, había vuelto con su mano completamente recuperada.
Nos vimos, como dos viejos boxeadores que se han enfrentado en la lucha de su vida, pero que saben que en el fondo son del mismo .palo.; y luego, como hermanos, nos saludamos afectuosamente a la manera finesa, a dos metros de distancia y mirando a un punto del infinito.
El camino más corto para huir era a través del gigantesco horno de barro donde se cocinaban las tablillas utilizadas por el departamento de Administración de la prisión; el fondo del horno estaba pegado a la muralla de piedra que rodeaba la cárcel, y ésta última limitaba con el Puerto de Helsinki, más exactamente con el muelle asignado al Buquebus, que ahora era una empresa Finesa / uruguaya; ¡y más precisamente aún, con el casco del .Eladia Isabel III., que todos los martes y sábados realizaba su ruta Helsinki . Colonia!
Sólo teníamos que cavar unos 10 metros de profundidad, con ayuda de un trapo embebido de agua y una gubia (el horno era de barro y se deshacía fácilmente); Markus, mediante un taladro pneumático de aire, perforaría el muro y el casco del barco. Por fin, si lográbamos convencer a .Bjö de confeccionar los pasajes de arcilla para que viajáramos en primera clase, solo tendríamos que relajarnos, porque en cuatro semanitas podríamos disfrutar de una .Patricia. helada y un postre .Chajá. en mi tierra natal.
Por supuesto, había que solucionar unos detalles; por ejemplo, el calor que hacía dentro del horno. Incluso tomando la precaución de apagarlo, su temperatura no descendía a niveles parecidos a los que existen en ciertas manchas solares. Pero podíamos aguantarlo. Enheduanna, por su background sumerio (durante su viaje de estudios a Irak, había pasado dos semanas en el desierto, buscando el zikkurath donde se hallaba la tumba de Gilgamesh); Markus, como buen finés, estaba acostumbrado a las altas temperaturas del sauna; y yo, bien. era miembro de mi raza (los uruguayos) que no acostumbra a lloriquear ante cualquier pupita.
-¡Pero la que te pan con queso, bo! .aullé.
-¿Qué pasa, Malvín? ¿Demasiado calor para ti? ¡Sabedlo! .se burló Enheduana, que ni siquiera se quitaba el faldón de Konakes a pesar del calor.
-¡No, Enheduana, bo! .dije, saliendo del horno- Se me está borrando el mapa del cuerpo, por la transpiración. No calculé esto.
Solucionamos el problema taponándome los poros con bolitas de plastilina; era un trabajo arduo, pero al cabo de un par de horas, podía volver al horno sin temor. Para evitar que me inundara de sudor por dentro, tomé la precaución de dejarme un poro libre, en el tobillo, (que agrandé ligeramente con una gubia), un sector que .previendo esta situación- había dejado en blanco, para que la totalidad del sudor de mi cuerpo se drenara por allí.
-¡Alguien viene! .gruÑó Markus, que estaba campaneando fuera. Era Diego Ariel.
-¿Lo hiciste? ¿.Bjö está en la enfermería?
-Shi te digo que es carnaval apretá el pomo, pibe .me dijo, palmotándome la mejilla descaradamente- el ishlandés es boleta, qué enfermería ni enfermería. Un navajazo y, ¡zácate!, ahora está mirando los rabanitos desde abajo, está.
-Pero. ¿Está.?
-Espichó, kaput, finito. Shí, sha shé, no era la idea, pero qué se yo sé que, ¡she me fue la mano, she me fue!
-¡Idiota!!! .me lancé sobre él, acogotándolo con mis propias manos. ¡Desde que el inmundo .argenti. se había entrometido en mis planes, no sólo los estaba desbaratando, sino que me había convertido en um asesino! Pero ya no. ¡Iba a desembarazarme de esta alimaÑa fuera como fuera!
-¡Basta, Malvín, basta! ¡Sabedlo! .intentó detenerme Eheduana.
-¡Soltalo, lo vas a matar! .gritó desesperado, Markus.
Markus me golpeó con una bolsa de arena de aire, y me desplomé al costado. El .argenti. respiraba agitademente.
-Che, piiiibe (resuello). No es para tanto (resuello). Mirá que shó valentín, shó.
La puerta se abrió de par en par y entró Lasse, el guardiacárcel más cruel y corrupto de Finlandia, acompaÑado de otros dos guardias.
-¡Llévenselo! .dijo, seÑalando a Diego Ariel- Es una suerte que cuarenta y dos prisioneros, ateniéndose al código de ética del buen finés, lo hayan denunciado por su brutal homicidio. Esto va a costarte la pena capital, argenti.
-¿Ashí que voy presho, voy? .gritó Diego Ariel mientras los guardias lo arrastraban .Espero que me shalve un milagrito, porque shi no me van a dar ganas de .hablar., entendé, shorugua?!
-Intenta conseguir medio litro de grasa de pella y cuatro escarbadientes .susurré a Markus, maquinando una salida a toda velocidad.
Markus salió. Enheduana y yo quedamos a solas.
-¡Mírate, Malvín, pareces un leproso! ¡Sabedlo! .rió Enheduana.
Era verdad. La situación me había puesto tan nervioso que los trocitos de plastilina se me estaban saliendo, dando la impesión de que la piel se me caía a pedazos.
-Déjame arreglarte eso .dijo Enheduana mientras tomaba un enorme balde de plastilina y volvía a taparme los poros, bolita por bolita- Sabedlo, en la antigua Sumeria, tener lepra era seÑal de virilidad.
-Entonces me habría quedado sin manos a los doce aÑos.
Ella rió. Noté que tenía, a pesar de su carácter aguerrido, una risa cálida y sexy. Sus dedos me recorrían la piel, sellando poro por poro. Se hizo un silencio.
En algún lado sonaba .Unchained Melody.. Algo me hizo recordar el poema a Inanna: .Ella alza sus ardientes ojos, ¡sabedlo! Ella se dispone para la batalla, ¡sabedlo!…. Mientras su dedo amasaba una bolita rebelde tratando de llenar el hueco bajó mi lóbulo izquierdo, nuestras miradas se cruzaron, y.
-¡Visita sanitaria, Malvín! .gruÑó socarronamente Lasse.
Desde la puerta de la imprenta, los ojos de la Evangelina se clavaron duramente en mi cara cubierta de plastilina, y en la mano de Enheduana, que terminaba de taponar un poro.
-Vaya, vaya, vaya, aateslainen, qué recepción para tu mujer. Pensar que se costeó desde tu paisucho hasta aquí, para encontrarte algo distraído.
-En realidad. Yo.
Lasse miró el balde de plastilina y los trozos de barro que habíamos sacado del fondo del horno.
-¿Qué es todo esto? ¿Qué hace todo este material de edición en el piso? ¿Y qué hacen con la plastilina higiénica? ¡Explíquense! .Lasse sonrió depravadamente- A menos que se trate de un jueguito entre dos personas adultas.
Un guardia entró.
-¡Lasse! El argentino acaba de ser condenado a muerte por la eficiente justicia finesa, y la ejecución se realizará en cinco minutos, pero dice que antes quiere hacer unas declaraciones!
-¿Declaraciones?
Otro guardia entró.
-¡Lasse! Necesitamos que vengas. En el plan de maximización del presupuesto carcelario de nuestro eficiente Estado, el Secretario de Energía a dispuesto que el prisionero Rune Kankunnen sea ejecutado al mismo tiempo que el argentino, sentándolo en sus rodillas cuando se suba al silón masajeador de la Muerte.
-¡Manéjenlo ustedes! Estoy esperando una respuesta de los prisioneros.
Lasse me miró. La Evangelina me miró. Enheduana me miró. Yo miré a Lasse. Lasse miró a Enheduana. La Evangelina miró a Enheduana, mientras mi cerebro trabajaba a toda velocidad.
-Si decides dar todo por terminado y confesar, vota BLOSOSBLOGOLSOBLOGSOGO
-Si decides fingir un ataque de epilepsia para ganar tiempo, vota BUBIDIBUBADIBUBADABA
-Si decides decirle a la Evangelina que estás viviendo un .affaire. con Enheduana, perdiéndola para siempre pero logrando ganar un día más en tu fuga, aunque Rune sea ejecutado, vota BABADIBUBIDUBIBABABA
-Si decides lanzar el tacho de plastilina contra Lasse y salir corriendo y provocar un motín entre los presos, vota BONGA BONGA BONGA BONGA
-Si decides decir que el asesino de .Bjö fuiste tú, para que aplacen ambas ejecuciones y de paso ponerte en contacto con Rune y darle penita a la Evangelina para que te dé otra oportunidad, vota BRAKA BRAKA BRAKA BRAKA
-Si decides empezar a hacer una explicación muy larga y compleja para ver si Markus llega con los escarbadientes y la grasa de pella a ver si se te ocurre qué hacer con estos elementos, vota AH, BUENO
(Esta historia continuará)
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