Dr. Johnatan Lowenstein
Investigador de la Universidad de Connecticut
johnatanlowenstein@connecticut.edu
Una importante investigación de la Universidad de Conecticut -que hice yo- puede modificar el destino de los próximos veinte aÑos de la biología, la genética, la psicología y la ciencia de las relaciones humanas. Se trata del descubrimiento del .gen de la envidia., que posibilitaría la erradicación de esta patología .antaÑo considerado supersticiosamente un .pecado capital.- mediante las terapias genéticas, el tratamiento con rayos Gamma o la eliminación física de los portadores del gen.
Para llegar a esta conclusión, se realizó una serie de exhaustivos tests en el 100 % de la población del Departamento de Investigación Genética de la Universidad de Connecticut, constituido por mí y mis cinco asistentes, más un test hecho medio rapidito con sujetos de control tomados al azar, casualmente en el Departamento de Investigación Genética de la Universidad de Michigan, dirigido por el Profesor Lyndon Giacometti, célebre por un par de descubrimientos en el pasado que no me acuerdo bien de qué se trataban .no debía ser nada importante- y por su llamativa obsesión por criticar el trabajo del Departamento de Investigación Genética de la Universidad de Connecticut, especialmente a su Director (yo).
Los tests, constituidos por unas 1.400 preguntas sobre qué opinaban acerca de los logros de un sujeto tomado al azar .y su equipo de asistentes-, arrojaron resultados sorprendentes: Del 100 % de los entrevistados, el 50 % (todos originarios de Connecticut) demostraron estar completamente carentes de esta aberración genética .excepto uno de ellos, que ante la pregunta .¿cree que el sueldo de los asistentes del grupo del sujeto tomado al azar debería equipararse un poco al del Director?., contestó afirmativamente, demostrando haber heredado este gen tal vez por línea paterna, proveniente de las ciudades lacustres del Norte de los Estados Unidos de América (el sujeto está actualmente bajo investigación especial); mientras que el otro 50 %, todos originarios de la ciudad de Michigan (o viviendo ahí, que es medio lo mismo), demostró poseer el gen en un 90 %, al afirmar en más de una ocasión que el sujeto en cuestión sería .un chanta (sic). o .un cáncer en el organismo de la Comunidad científica Norteamericana (sic). o que .se hizo una casa con el presupuesto destinado a reactivos (sic)..
Un caso aparte sería uno de los sujetos, casualmente el director de este segundo grupo (el Prof. Giacometti), que no sólo se despachó, ante la pregunta N° 1.123 (.¿No cree que los Profesores de Universidades de Michigan deberían lavarse la boca antes de salir a prender el ventilador contra doctores más exitosos y brillantes que él?.) con una serie de exabruptos que no estaban en absoluto contemplados en el .multiple choice. del test. Nobleza obliga, se le adjudica al test realizado a los sujetos de control un 87 % de fiabilidad, ya que se hizo por teléfono a diversas horas de la noche y no del todo completo (algunos de los sujetos cortaban en la mitad o, poseídos por la furia, gritaban .¡Deja ya de molestar, Lowenstein, eres un enfermo!.).
Sin embargo, se completó el modelo genético por ordenador, mediante una .Proyección de Envidia. basada en declaraciones de los sujetos en el pasado; el análisis del sujeto más genéticamente envidioso (el Prof. Giacometti), que incluyó las impugnaciones y declaraciones .polémicas. (.Esa investigación sobre el gen de la .Risita tipo Patán. es una vergü o .Debe ser el primer investigador de una Universidad mediocre que tiene una Ferrari. o .Ni siquiera estudió genética, fui con él a la facultad y cuando no estaba poniéndose de la cuca se supone que estudiaba Contabilidad.) que viene haciendo el sujeto desde que el Director de la presente investigación salió en la tapa del Connecticut University Genetic Investigation Science Review como el .Investigador del AÑo..
Como segunda parte de la investigación, ya se está realizando un segundo test cuya sola confección ya da una idea de los alcances poblacionales del .gen de la Envidia.; los sujetos a investigar -cuya sola elección, por ósmosis, ya aportaría un 50 % de resultados positivos- se buscarían en poblaciones heterogéneas como la Vicerrectoría de la Universidad de Connecticut, la Presidencia de la Sociedad de Alumnos (cuyo miembro, sospechosamente, declaró en el pasado que .Lowenstein se tiene que ir, somos el hazmerreír del sistema educativo.), la familia política del Director de la Investigación (yo), el vecindario del Director de la Investigación (.Che, ya vi que tenés una Ferrari, ¿la podés estacionar en tu vereda así me desbloqueás mi garage?., se habría despachado ponzoÑosamente el sujeto en cuestión) y, otra vez, el Prof. Giacometti, porque parece que tiene tanto gen de la envidia que da para muchos testeos.
Este sorprendente descubrimiento abre un fértil campo para el tratamiento con células madre, el tratamiento psicológico y la apertura mental de miembros de nuestra comunidad científica que, en lugar de trabajar y meterse en lo que les importa, se dedican a molestar a investigadores serios y exitosos, tal vez porque no soportan su vida gris, su magro sueldo y su esporádica vida sexual.
Se comenta con entusiasmo en la comunidad científica que la publicación de este trabajo (en el próximo número del Connecticut University Genetic Investigation Science Review, auspiciado por Marlboro© y Ferrari©, como siempre) posibilitaria el inicio del próximo trabajo del equipo, en el que se intentará identificar el .Gen de la Provocación Sexual de Asistentes de Equipo de Investigación Genética de Veinticinco AÑos hacia su Director., que suele ser negado insistentemente por los sujetos, especialmente en juicios laborales.
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