miércoles, 14 de noviembre de 2007

El País Submarino: Introducción





paissub.JPGAllende la Gral Paz -si es que nos da por abandonar nuestros opulentos palacetes capitalinos forrado en mármol de Carrara y piedra Mar del Plata- existe otro país. El país oculto, el país que no miramos ni queremos ver, un país sin redes de transporte subterráneo ni bicisendas ni flores mecánicas gigantes. Sí, un país que, a pesar nuestro, existe. Un país sumergido, como un monstruo de los pantanos, como una criatura de las profundidades inmersa en un estanque y que, por más que nos empeÑemos en sellarlo con una gruesa capa de hormigón -reciente proyecto macrista que está en estudio-, está allí, y asoma, cada tanto -encarnado en un “primo cordobés que vino de visita” o un “corredor de piedra Mar del Plata”-, exhibiendo sus grotescos ojos saltones (no hablo de nadie en particular, es una metáfora) o cacheteándonos con una aleta viscosa: el país submarino.


“Yo contra el Mundo” ha decidido lanzarse a una valiente investigación, corriendo el pesado velo que cubre el “País Submarino”, visitando los lugares más ocultos y desolados de nuestra Hermosa República. Mi primer destino: un siniestro paraje enclavado en el corazón -en el sentido de que el corazón está como al costadito- dela Provincia de Buenos Aires conocido como “La Plata” (originalmente, los directivos de Clarín Enterprises Inc. pretendían enviarme a una aldea en el Fin del Mundo llamada “Chascomús”, pero yo les dije “Epa, epa, epa, pará un poquito, piano piano se va lontano, vamos de a poquito, baby steps, etc.”).


Estén atentos a mi crónica, o no, depende de las posibilidade de telecomunicación que encuentre, uy, uy, se corta, se corta, se corta la com


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