lunes, 26 de noviembre de 2007

El País Submarino: ¡La Batalla Final!





paissub.JPGMiércoles 21, 10:19 a.m., La Plata

Tengo frío y miedo. Sin contar con las costras paezvilaristas, que se han apoderado del 70 % de mi cuerpo. Me siento como .La Cosa., de los 4 Fantásticos, sólo que no tengo superfuerza ni una personalidad avasallante. Iría a un hospital, pero son las 10 de la noche. Y a la noche salen a cazar enfermos los Escuadrones de la Muerte de Edson Rivas Rocha, el fazendeiro dueÑo de la vida y la muerte de habitantes y transeúntes de La Plata.


limpia.JPGDías pasados me llamaron la atención las pintadas de tipo corporativo que cubren los paredones de la ciudad. Como en todos los lugares caracterizados por una lamentable represión sexual, demuestran una maníaca obsesión por la limpieza: .La Plata Limpia., .La Plata, Ciudad Limpia., .Mantenga Limpia la Vereda., nos gritan los muros platenses en tipografía catástrofe y desproporcionada. Al principio, encantado por creer encontrarme en la Suiza Latinoamericana, donde tirás un papelito y vas preso, felicité internamente al Intendente de La Plata por su Lavado de Cerebro graffitero; pronto, sin embargo .cuando miré la vereda- comprendí que estaba ante un engaÑa-pichanga: en los suelos platenses hay basura.


basur.JPGEl testimonio fotográfico no miente. Pensé en denunciar esto a todos los medios.


¡Qué ingenuidad la mía! Ahora comprendo, escuchando los gritos pidiendo piedad de los paezvilarosos cuando un Escuadrón de Rivas Rocha lo encuentra y lo destruye a pico y pala, que las paredes platenses se refieren a una .limpieza sanitaria.. Una lenta y dolorosa ejecución es el .método. aplicado para detener la epidemia.


Oigo pasos. Contengo la respiración, camuflado sobre una pila de escombros en uin edificio recientemente demolido (se trata del Ministerio de Salud platense, que fuera eliminado por completo cuando Rivas Rocha decidió que se haría cargo de la situación).


-¡Miren, allí hay uno! ¡Mátenle! .grita el brutal líder del Escuadrón. Intento huir, y entonces, dolor, y mi cara se hunde en la oscuridad.


Cuando despierto, reconozco el lugar (por fotos). Estoy en el Salón del Diplodocus del Museo de Ciencias Naturales de La Plata, atado sobre un practicable que habitualmente sirve de exhibidor de un enorme fémur. Del parlante de donde habitualmente salen unos .efectos de sonido de dinosaurio., ahora se escucha una música espectral.


Reconozco a Rivas Rocha, ataviado con una túnica roja, rodeado de encapuchados y de un ser que carga una máscara de Baphomet. Tal como su antepasado dardo Rocha, forma parte de una temible secta satánica. En sus manos sostiene un cuchillo de hueso, creado a partir de los huesos de la cola del Titanosaurio, que fuera hurtada aÑos atrás.


Me explica, casi con educación, que tendré el Honor de ser la víctima número 1.000, y que seré sacrificado a Sargatanas, brigadier del Infierno. Está contento porque, en mi condición de .Portenio., soy considerado una víctima importante. Dice que lo mejor que consiguió en los últimos cinco aÑos fue un muchacho que decía haber estado en Lomas de Zamora. Por fin, dice que no me mueva mucho que me tiene que arrancar el corazón.


Aterrorizado, cierro los ojos, y reflexiono por qué creerá uno que por cerrar los ojos va a doler menos, o por qué uno los entrecierra cuando alguien está por reventar un globo. Me distraigo un rato. Me acuerdo de una película con el actor éste irlandés, que la hija está embarazada y el padre es un viejo de mierda que medio se aprovechó de ella cuando estaba borracha, ¿cómo se llamaba? Buéh. Pienso en un ruidito que está haciendo el Taunus que no me gusta nada. Cuando retomo el hilo, recuerdo que estoy a punto de sufrir una muerte horrible. Sin embargo, en el interín han pasado un par de cosas: Rivas Rocha está sentado en el piso, tocándose la mano humeante, y el hombre disfrazado de Baphomet amenaza al resto de los acólitos con un caÑón de .wi-fi..


-¡Corra, sinior, corra, yo lo cubro! .grita Hassan, el maîe del resto-bar con .wi-fi. donde almorcé hace solo un par de días, sacándose la máscara con una mano y cortando mis ataduras con el .wi-fi. en modo .cuchillo láser..


Huimos a toda velocidad. .No podía dejarlo a su suerte, sinior, dólar, sinior, no a hombre tan baliente que entra a un restaurante wi-fi sin laptop y deja que disparen sugerensia del chef entera a la cabesa, sinior. Por suerte vi a usted y Escuadrón de la Muerte de Ribas Rocha cuando lo llebaba arrastrando, sinior, entonses me puse mi máscara de Baphomet .que me quedó de último Carnabal platense, muy lindo, muy colorido y pintoresco sinior, bale la pena ver.. Por entre las grietas de mis costras paezvilarosas, sonrío. Por fin mi sibaritismo me ha servido de algo.


El ejército infernal nos cierra el paso, pero Hassan pone el .wi-fi. en .Modo destructor. y los dispersa. Doblamos hacia el Bosque. En el Anfiteatro, un viejo micro de Escolares espera con el motor enceindido.


-¡Súbase, sinior, dólar, sinior! Camión de refugiados llebará Buenos Aires, Plasa en camión suya ya está pagada. Hassan se queda en La Plata.

-¡No puedo permitir eso, Hassan! ¡Tu sueÑo, como el de todo platense, era huir de La Plata!

-No, sinior, usted me ha enseniado lecsión de vida. Hassan se queda a conbatir Escuadrones de la Muerte y a secta satánica, para conbertir La Plata en lugar que balga la pena bibir, donde paezbilarosos y prinsipiantes sean considerados humanos, donde conductores de automobil no sean bestias, donde calles tengan nombres de persona y no de frío número, donde catedrales no sean ofendidas con estatuas con cuernitos, donde haya ley anti-tabaco como en paises sibilisados. ¡Y tal bes mis hijos puedan vivir en una La Plata como la gente!


Hassan huye, con su .wi-fi. al hombro, y se pierde en la noche, mientras el camión arranca rumbo a la autopista. Atrás quedan los ejércitos infernales de La Plata. Atrás queda esta pesadilla. Y si mi obra social cubre el tratamiento, atrás quedará el paezvilarismo. Pero nunca olvidaré a Hassan, el màre de resto-bar con .wi-fi. que salvó mi vida. Fin.


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