martes, 11 de septiembre de 2007

¡Los Mejores Trabajadores del Mundo: Una lista breve!





PequeÑo atenuante del ranking de ayer: No todos los mozos te cubren de rayos de la invisibilidad, no todos los carniceros son amenazadores, no todos los tipos que arreglan cosas están en cointra de arreglar cosas, no todos los taxistas son nazis, no todos los locutores de radio son imbéciles, no todos los torturadores son obsesivos de la limpieza.


No, no odio a todos los gremios del planeta, y si lo hiciera no lo publicaría en el diario más leído de Argentina porque a ver si todavía me hacen un paro general todos los gremios del mundo. Esa sí que debe ser jodida.


En fin, este es mi breve lista personal de los mejores trabajadores del mundo:


EL MEJOR FIAMBRERO DEL MUNDO: El hombre lleva adelante su trabajo con pasión, con amor, con ternura. En realidad, digámoslo francamente, parece lujuria. Cada vez que llegamos a su mostrador, lo encontramos, absorto, en la misma actitud: Limpiando, pelando quitando asperezas y rebarbas de grasa endurecida a una barra de mortadela o a una pata de aromático Torgelón. En su mirada se revela una conexión que la mayoría de los hombres reservan para su amada o sus hijos. Por lo general, hay que llamarle la atención unas tres veces, para que salga de su arrobamiento; entonces nos prepara el producto solicitado, con un brillo de entusiasmo en los ojos, terminando de acicalarlo, como hace mamá mona con sus monitos, y emite unos sonidos algo inquietantes: .Mmmmhhh, vas a ver lo que es esto., .Uuuuhhh, mamita querida.. .Aay, ay, ay, ay., musicalizado por el percusivo ritmo del vaivén de la cortadora de fiambre. Nuestro único y secreto temor es que el hombre acabe allí mismo. No por ninguna moralina, sino porque no sabríamos qué decir en esa situación (.¿La pasó lindo?. suena confianzudo).


El evento no ocurre, por lo menos físicamente, pero sin embargo algo ha ocurrido en el interior del hombre, porque, como quien se sirve un vaso de whisky o corre a la heladera por una empanada fría tras el acto, el Mejor Fiambrero del Mundo nos obsequia con una feta extra, una vez completados los cien gramos de rigor. El producto, sin ser cobrado a precio de oro como en las delicatessen para tilingos, es de calidad suprema, y entendemos un poco mejor de dónde viene la problemática del tipo.


EL MEJOR MOZO DEL MUNDO: Durante la Mítica Era de la Convertibilidad, que permitía a los argentinos concurrir a los lugares más sofisticados, siempre que se encontraran en un país limítrofe, en la ciudad de Castro, Hotel Plaza Beckna, ejercía sus funciones el Mejor Mozo del Mundo. Ante cada pregunta, por ejemplo, .en qué consiste el congrio margarita., el sujeto reaccionaba con un entusiasmo contagioso, describiendo la comida brevemente, pero con una candidez y una alegría de vivir tales, que lograba que saboreáramos el plato de antemano. Luego, llegaba el turno del .bajativo., y ante la vergonzosa exhibición de ignorancia sobre la composición del Pisco Sour (éramos jóvenes), contestaba con el mismo entusiasmo: .0.75 % de Pisco, 0.25 % de limón y clara de huevo batida!. (Y ya sé que algo no anda del todo bien con ese porcentaje, pero a los genios no se les cuestiona esas trivialidades). Luego, agregaba: .Conozco más de 100 tragos: El .Pancho Punch., el .Dama Rosada., el .Dama Blanca., etc.! Palo y a la bolsa, a intentar pedir la totalidad de los 100 por orden alfabético. Los preparaba el hombre personalmente con sus propias manos persobnales de él, y eran irreprochables.


Después de un Pisco Sour, un Pancho Punch y un par de Damas Blancas, es frecuente que las horas pasen rápido y veamos al personal salir en ropa de civil; por algún motivo, nos extraÑó verlo con una camisa y una campera. Hubiéramos querido, por su calidad de Mejor Mozo del Mundo, que el hombre fuera un potentado, y que lo viniera a buscar una limusina.


Volví a Chiloé el aÑo siguiente, pero el hotel había sido incendiado hasta sus cimientos. Yo creo que el dueÑo de algún bar vecino sentía envidia.


EL MEJOR CARNICERO DEL MUNDO: Pongamos las cosas en su lugar. Yuri, carnicero ucraniano intentando abrirse paso en la Argentina pre-De la Rúa (pobre iluso), no tenía la mejor carne del mundo. Tampoco la peor. Pero, diría un Licenciado en Mercadotecnia, .la baja calidad del producto puede compensarse con otras prestaciones.. Yuri, que con su hombro tatuado y su dentadura plateada parecía más un ex convicto de Odessa que un carnicero, a diferencia de la mayoría de sus colegas no era paranoico ni estafador ni parco como un mejillón.


No, tras cada corte de carne de Yuri había una historia, narrada con la gracia y la hipérbole de un marinero andaluz. Mientras quitaba el exceso de grasa de un kilo de marucha, Yuri proponía métodos alternativos de preparación, o nos revelaba los secretos inverosímiles de su buena atención al cliente: por ejemplo, me juraba que sus clientes no corrían el riesgo de comer carne en mal estado; cuando un trozo de carne estaba medio .pasadito., se lo comía él. Mi reacción facial debió de ser elocuente, porque pasó a explicarme en su acento de espía de la KGB que .con ajito, unos ajíe, cebolla, no se nota nada, nada, queda rico..


Cayó De la Rúa, devaluazo y Yuri y su esposa Larissa desaparecieron, ignoro si por cuestiones económicas o huyendo de algún atentado con litio.


EL MEJOR ALQUILADOR DE CABAÑA DEL MUNDO: Los tipos que te alquilan cabaÑas suelen ser gente especial. De impecable chomba y bermuda blanca, entrados en aÑos, tez rubicunda y de espectros ideológicos que van desde el ex hippie al actual nazi, tienen para sus clientes el máximo de cordialidad. Por ejemplo, se acuerdan de tu nombre; de todos estos especimenes, el mejor exponente de esta raza fue Héctor, de Villa Angostura. Nos recibió preparando el fuego de la chimenea, nos obsequió con su cálida conversación y nos avisó que a la noche, podríamos observar a las liebres pastando por el parque. Un verdadero ejemplo de elegancia pura .se parecía un poco al .Granjero último Modelo.-, su aspecto era completamente impecable tanto arrojando litros de kerosén en el hogar (mientras bromeaba .esto no se hace, Esteban.) como acribillando a hondazos a los chimangos que infestaban la zona, y que estaban diezmando a la pajarería local.


Y todo por el precio de baja temporada.


EL MEJOR MECáNICO DEL MUNDO: W. es mi actual mecánico, y no pienso revelar su nombre porque al hombre le sobra trabajo y amí no me sobra paciencia para esperar que me atienda. Su política es conservadora, digamos. No te arregla ni más ni menos que lo que pedís. Nada de .ya que estaba, le cambié el motor en su totalidad. Son seis lucas.. Con frecuencia, estima un precio .irrisorio- y al momento del pago, el monto resulta mucho menor. Tiene una predilección por el npumero 15. Casi todo sale 15 pesos. Cambiar una correa sale quince pesos. Arreglar la dirección sale 15 pesos. Ponerle grasa a la caja sale 15 pesos. Calculo que si alguna vez me da por cambiar la carrocería completa, me dirá, algo avergonzado, que esta vez debe cobrarme 20 pesos. Además, es amable, campechano y tiene acento uruguayo, como todos los W.


EL MEJOR CALEFACCIONISTA DEL MUNDO: No conozco el nombre ni el rostro de este hombre. Pero hace algunos aÑos tuve la desgracia de participar en un emprendimiento “artístico” que se desarrollaría en un shopping de Bariloche. No sólo la cosa resultó un fiasco total, sino que encontré a Bariloche .dicho con todo respeto- la ciudad más inhóspita y garca del mundo. Y soy de Buenos Aires, lo que ya es mucho decir. Cada ser humano con el que trataba .nobleza obliga, casi todos porteÑos, cordobeses, rosarinos o neuquinos que pretendían llenarse de oro en seis meses y volver a sus tierras- parecía estar empeÑadísmo en CAGARTE LA VIDA. Hasta en el Laverrap.


Nuestro hospedaje era un lujoso edificio construido durante el Proceso, y mal, como todo lo que se construyó en el Proceso. En realidad, el edificio se construyó sobre terrenos acuosos, y se estaba hundiendo. Por lo que se notaba que había pasado de ser un edificio de categoría a un reducto para lo más bajo de la sociedad barilochense. Cuanto más altos eran los pisos, más bajo era el nivel social de sus habitantes; así, el séptimo había sido tomado por profesionales de la prostitución, y en el noveno se podía ver que las puertas tenían los números arrancados, o estaban hundidas a patadones. Creo haber visto algún agujero de bala. Bueno, a nosotros nos habían asignado el piso 8, y nuestros vecinos eran unos muchachos muy emprendedores que entraban y sacaban electrodomésticos de distintos tamaÑos a toda hora.


En ese ambiente infernal, lo único indiscutible era la calidad de la calefacción y el agua caliente. Ni sofocante, ni mezquina. La ducha tenpia la presión justa para serivr de masaje anti-stress, y la temperatura era siempre ideal. No volví a darme una ducha semejante en el resto de mi perra vida.


Como dije, el Mejor Calefaccionista del Mundo tal vez sea imaginario. Pero yo lo imagino como un viejito, Don Remigio, tercera generación de calefaccionadores italianos, que se ocupa de su oficio con pasión, y que más de una vez amenazó con renunciar -mucho antes de ser reemplazado por una máquina, o el obediente pillo de siete suelas que seguramente hoy ocupa su puesto- con el rostro escarlata de rabia y vergü ante la sugerencia del administrador de .bajar dos grados la calefacció, así bajamos un poco la cuenta del gas.. El último hombre justo en una ciudad condenada.


Y con esto se me terminó la lista de trabajadores buena onda.


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