viernes, 28 de septiembre de 2007

.Fuga en Helsinki., capítulo 3: Aurora Boreal





(En una demostración de homofobia recalcitrante, gana el FU, y Malvín debe enfrentarse a Markus Vainionpäen su propio juego)


Para que mi complejo plan tuviera éxito, necesitaba ganarme el respeto de los reclusos. ¡Y no iba a conseguirlo practicando la reflexología con los pies de Markus! (Aunque no me hubiera horrorizado, teniendo en cuenta el célebre mito sobre los armoniosos y pequeÑos pies de princesita de los suomis)


Encendí mi espada láser de aire y el resto de los presos se echaron un par de centímetros atrás. No era un campeón como Markus, pero habiendo previsto este duelo, tuve la precaución de entrenarme durante meses en la disciplina. Incluso acompaÑé la mímica de la espada con un efecto de sonido: .vummmm. vummmm. (Un recurso no del todo reglamentario, pero, ¡qué diablo!, esta no era una guerra de almohadas entre niÑas de internado). El propio Markus esbozó una sonrisa, como diciendo .ah, no eres ningún principiante; mejor. Será más divertido atravesarte la aorta como si fueras un trozo de manteca.. Luego, por si no había quedado claro, dijo en voz alta: .Ah, no eres ningún principiante; mejor. Será más divertido atravesarte la aorta como si fueras un trozo de manteca.


Markus se abalanzó sobre mí con su cuchillo tumbero de aire, pero logré pararlo con el sable a dos centímetros de mi yugular. Lo empujé hacia atrás, y luego intenté cortarle la mano (lo necesitaba vivo), pero desvió el espadazo sin agitar su respiración.


Chispas de aire saltaban a nuestro alrededor; incluso una esquirla de vidrio de aire y láser de aire cayó sobre el ojo de uno de los reclusos, que lanzó un gemido de dolor (por sugestión) y corrió hacia la enfermería.


Pronto, descubrí que estaba perdiendo la concentración. No tenía el entrenamiento de Markus, y el mango de aire de la espada empezaba a desdibujárseme, variando algunos milímetros de diámetro en la hueco de mis manos. Esto podía ser fatal, ya que cuanto peor estuviera realizada la pantomima, menos solidez psicológica tendría mi espada.


Pero lo peor fue que Markus, duelista de aire experto, comprendió mi debilidad; y traicioneramente empezó a tararear la .marcha camión. del candombe (tras el conflicto de Fray Bentos, la cultura uruguaya había calado hondo en Finlandia); y, sin poder evitarlo, me encontré batiendo palmas. ¡Con lo que mi sable de aire se desvaneció en el acto!


Markus se arrojó sobre mí, arrojando puntazos de aire a mi estómago. Logré esquivarlo un par de veces, pero perdí el equilibrio y caí sobre mis espaldas.


-Ahora, nuevo, vas a pagar por haber querido enfrentarte al mejor.- dijo Markus, con una mirada inyectada en sangre- A menos, claro, que me hagas el masaje de pies ahora mismo, frente a nuestros camaradas. Tienes tres segundos para decidirte: ¡Uno!


Entonces, el rostro de mi maestro de mímica, Egon Lerchundi, se apareció ante mis ojos, flotandfo como una cabeza gigante. Y murmuró estas enigmáticas palabras: .Malvín, Malvín.Cuando la batalla parezca perdida. Vuelve a las lecciones básicas..


-¡Dos!


¿Lecciones básicas? ¿De qué estaba hablando? Empecé a recorrer el laberinto de mi memoria, buscando las lecciones esenciales que había recibido en mi vida. ¿La tabla del dos aprendida gracias a la voz aguardentosa del maestro Firpo? ¿Tal vez mis primeros pininos en la murga .Los Chivitos. de mi Montevideo natal, caracterizado como el .Gramillero.? ¿Mi entrenamiento militar con el Sargento Cagancha? ¿O tal vez la cabeza flotante de Lerchundi estaría desvariando?


-¡Tres! ¡Se acabó el tiempo, nuevo! .aulló Markus, arrojándose sobre mí.


¡Por supuesto, la primer lección que aprenden ls mimos de todo el mundo: La pared! Rápidamente, empecé a ubicar mis manos frente a mí, como si palpara un muro imaginario. Tal vez un número un poco trillado, pero que tenía grabado a fuego en la sesera, y…


¡CRAK! Dio resultado. La .pared. había sido tan bien representada que el puÑal tumbero de aire, por sugestión, se partió en ocho pedazos. Y los nudillos de Markus, que siguieron su impulso, sufrieron una múltiple fractura psicosomática. El suomi cayó de rodillas al piso, gritando de dolor, como un campeón de boxeo brillante pero con mandíbula de vidrio. Aún con furia beligerante en la sangre, encendí mi espada láser de aire (.vummmmm.) y lo alcé como para desintegrarlo ahí mismo. Los reclusos gritaban .Matalo., .Cortale la cabeza., “Hacelo mierda”. Markus me miró, aterrorizado, pero apretando los labios para no pedir piedad.


Apagué el sable, que se evaporó en cuanto le extendí la mano a mi adversario. El resto de los internos empezaron a abuchearme y a chiflar. Markus estrechó mi mano, sorprendido, con su mano sana, y lo ayudé a levantarse. Pero entonces nuestros compaÑeros se abrieron. El guardia Lasse, el perro más duro y corrupto de la prisión, se acercó y nos derribó con su cachiporra (no de aire, precisamente).


-¡Veo que eres un buscaproblemas, aatelisnainen!


Otro guardia se llevó a Markus a la enfermería; Lasse me empujó contra el alambrado.


-Dime, aatelisnainen, ¿quién inició esta pelea? .me guiÑó el ojo- No tengas miedo. Hace tiempo que quiero una excusa para enviar a Markus a la .Ratonera..


¡La .Ratonera.! La legendaria celda de castigo, vergüincluso del sádico sistema penal finés, donde la moquette tiene algunas manchas de café y el cable no tiene los canales codificados!


Por supuesto, le eché la culpa a Markus inmediatamente. Había estudiado las costumbres finesas, y aquí los reclusos, que son criminales de la más baja extracción pero primero que nada son ejemplares ciudadanos fineses, no dudan en denunciar a las autoridades hasta a su madre si es necesario. No delatar a un compaÑero es considerado el oprobio máximo, y puede hacerte acreedor de una paliza seguida de sodomización y muerte, no necesariamente en este orden.


-¿Así que te gusta hablar, eh? ¡Tal vez necesites un espectáculo para cerrar la boca!


Sabía lo que me esperaba. Una sesión de cruentas torturas, hasta relevar a Markus de la culpa, o echármela a mí mismo; pero no podía hacerlo si quería conservar la confianza de Markus. Lasse me llevó a empellones hasta un cuartito que culminaba en una suerte de cúpula. En el centro había una butaca inclinada hacia arriba, como los del Planetario de Buenos Aires, donde me obligaron a sentarme, atado con firmes correas. ¿Qué clase de espantoso método audiovisual de lavado de cerebro estarían por ejecutar?


-¿Conoces la Aurora Boreal, aatelisnainen? Es un espectáculo sobrecogedor, que sólo puede verse en el norte de nuestro bellísimo país. Quienes lo ven, se echan a llorar sin parar, conmovidos por tanta hermosura. Lo que vas a ver a continuación es bastante interesante.


Lasse encendió un dispositivo, y de un extraÑo proyector ubicado bajo mi propio asiento, empezaron a dibujarse en la cúpula una serie de fantasmagóricos colores.


-Mediante una complicada red de espejos a lo largo de toda Finlandia, aatelisnainen, el gobierno suomi ha logrado trasladar el fragmento más hermoso de nuestra Aurora Boreal a cualquier parte del país. En algunos casos, para fines turísticos o recreativos.


Lasse se acercó a mi oído, susurrando perversamente: -Dicen que el Ministro de Bosques y Animalitos lo proyecta en su dormitorio, como .estímulo.. Pero no lo utilizaremos ahora con ese propósito.


Lasse giró la perilla del aparato. Según mis modestos conocimientos de finés .que aún no me permitían traducir las obras completas de Frans Eemil Sillanpä noté que había elevado la intensidad del proyector de .lindo. a .sobrecogedoramente bello.. Y entonces alcé la vista.


Estaba viendo el espectáculo natural más hermoso que había presenciado jamás. Mi áspera cáscara de hombre de acción se vio resquebrajada y , sin poder contenerme, gruesas lágrimas empezaron a brotar de mis ojos. Reí, lloré e incluso tuve náuseas de felicidad, todo al mismo tiempo.


-Ahora, aatelisnainen, quiero que retires la acusación contra tu compaÑero. Es muy. ¿cómo dicen ustedes los sudacas? .Buchón. de tu parte. De lo contrario, me veré obligado a subir la perilla a .Uuuh, qué Chuuuchiii..


La belleza del espectáculo YA me resultaba insoportable. Mi corazón estaba latiendo hasta el límite, lleno de amor por el Universo y embargado por un cóctel de emociones intensas. Dudaba mucho que pudiera sobrevivir a una Aurora Boreal re chuuuuchiiii.


-Si decides mantenerte firme en tu posición y firmar una acusación completa y oficial contra tu compaÑero Markus, arriesgándote a morir de felicidad, vota FU.

-Si decides negarlo todo y retirar la acusación, arriesgándote a perder el respeto que pudiste conseguir de Markus, esencial para el éxito de tu plan, vota FA.


(Esta historia continuará)


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