Escribe Kiriatos
Fiel Asistente griego
elouzorulea@ubbi.com
Me avisa a través de un e-mail el patrón, cuya ausencia recién noté ayer por la noche, que “me olvidé de dejarle una nota a los descerebrados esos anormales que leen el weblog que parto en mi semana anual de chequeo a los más rutilantes casinos de Montecarlo y Acapulco, por favor cubrime para que no entren en pánico que viste cómo son”.
Como precisamente esta semana tomaba tomarme mi licencia bienial, temo que no podré cumplir con el encargo del Patrón. Esto me recuerda una de las parábolas más hermosas del Viejo Karayannis (Ciclo “Mediana Edad”), la “Parábola del Supervisor Malvado e Imbécil que le Dejaba Encargos Inoportunos a sus Empleados”. La parábola es bellísima, y si no estuviera justamente de licencia se las narraría. Lamentablemente el Sindicato de Asistentes nos prohibe ese tipo de informalidad. Por lo que paso a ejecutar el plan B, idea del Patrón: “Caso de que estés en plena resaca, lo que es bastante probable”, siempre tan cálido y afectuoso el patrón, “deciles que les dejás este coso abierto a esos anormales descerebrados para debatir libremente sobre lo que quieran. Les tiro un tema: el clima. P.D.: Por favor, no pongas en el weblog que los anduive llamando ‘anormales descerebrados’”.
Cunmplido el encargo creo que en un 100 %, después lo rechequeo.
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