lunes, 25 de junio de 2007

¡Sangrienta lucha imaginaria contra Gustave Flaubert!





A mí lo que me parece horripilante pero horripilante en serio es .Madame Bovary.. En primer lugar el tipo es misógino y reaccionario: la adúltera no sólo es adúltera: Es estúpida, pretenciosa, deja en la ruina a su esposo y maltrata a su hijita. Su ejemplar fin no puede ser otro que el auto-envenenamiento entre horribles convulsiones.


Mientras tanto, el autor exhibe impúdicamente su sadismo: El tonto del marido, cuyo peor crimen ha sido ser mediocre y un poco bobo, forzosamente descubre la infidelidad de su adorada mujer muerta, muriendo con el corazón destrozado, y su hijita es condenada a la miseria y el trabajo infantil. Todo esto, en una prosa que a mí me resulta completamente amanerada e ilegible. Lean esto, por favor:


.El campo llano se extendía hasta perderse de vista y los pequeÑos grupos de árboles en torno a las granjas formaban, a intervalos alejados, unas manchas de un violeta oscuro sobre aquella gran superficie gris que se perdía en el horizonte en el tono mortecino del cielo..


A mí me parece un aborto; No es el único mamotreto informe con el que tropezamos. Podemos deleitarnos, por ejemplo, con cosas como .el cielo estaba rojo entre las ramas, y los troncos iguales de los árboles plantados en línea recta parecían una columnata parda que se destacaba sobre un fondo dorado., o .Un papel amarillo canario, orlado en la parte superior por una guirnalda de flores pálidas, temblaba todo él sobre la tela poco tensa..


El resto del libro está lleno de ese tipo de pesadillas del alumno de taller literario pertenecientes al lamentable recurso conocido como .descripción.. Y esta se supone que es una de las obras maestras de la literatura, y que el CHANTA DE FLAUBERT se jactaba de pasar semanas y semanas buscando el adjetivo justo.


Ahora bien, gracias a la libertad de expresión puedo proclamar esta modesta queja ante miles de personas en mi espacio personal. Pero, claro, nunca se me ocurriría que Flaubert cometería un acto de censura por no permitirme incluir esta serie de insultos en su propio libro.


Ahora, supongamos que los editores de Flaubert un día se golpean la cabeza y permiten que cualquiera, sin necesidad de firmar ni pagar ni nada, incluya sus impresiones en las sucesivas ediciones del libro, en un apéndice al final; entonces yo podría transcribir alegremente mi indignación contra el Sr. Flaubert (al que supongo no le causaría ni media gracia) y me quedaría contentísimo.


Por algún motivo, probablemente mi diatriba pasaría más o menos desapercibida entre los elogios de un montón de papanatas. Así que, no conforme con esa crítica lapidaria, supongamos que me decido a volver a escribir variantes del mismo párrafo, una y otra vez (es gratis), y a hostigar duramente a los admiradores del libro, acusándolos de ortibas y chupacirios. Mis intervenciones no se limitan al libro en cuestión sino a todo lo que escriba el bueno de Gustave de acá en adelante; he encontrado un hobby como la filatelia o el squash, pero menos agotador. Además, descubro con entusiasmo que los editores de .Madame Bovary. y Flaubert mismo .con una concepción bastante extraÑa de marketing y publicidad -publican cualquier crítica estúpida que se me ocurre, y como básicamente me estoy dedicando FULL TIME a esto se me ocurren muchísimas. También descubro que a pesar de que me voy poniendo más fronterizo y malvado, nadie se atreve a pedirme mi nombre.


Es prácticamente como si me rogaran de rodillas que sea ESTúPIDO e INFAME, cosa que no me cuesta nada. Así que paso al insulto liso y llano, ya no contra el libro sino contra cualquiera que me preste un poco de atención, para luego a acusar a Flaubert de deshonesto y chanta y a hacer insinuaciones sobre su hombría. Probablemente en este punto, Flaubert se decida a contestarme, algo contrariado, así que -excitadísimo por la atención recibida -le diré que es un INTOLERANTE y ciertamente algo homofóbico, o no le molestaría tanto que le hable de sus prácticas sexuales alternativas. Descubro, yo solito y sin ayuda de nadie, que puedo firmar con diversos seudónimos, para dar la impresión de que una multitud me apoya, y que por algún motivo esto no se considera una cobardía o una iniquidad de mi parte (fíjense qué mal que estaríamos, que ya no me ocultaría tras un alias, sino que ocultaría mi alias tras otro alias!).


Flaubert, ya con la presión un poco alta, intenta entonces hacer oídos sordos; entonces, como todo esto no me satisface .porque convengamos que a esta altura la cosa ya no se trata de Flaubert ni Madame Bovary sino de que necesito más sexo o aflojar con la merca o tal vez que alguien me baje los dientes. y mi jornada gira en torno a lo que le puedo poner al hijo de puta de Flaubert y a los que leen a Flaubert, trato de poner en problemas al escritor hablando de la vida privada de sus jefes .a pesar de que en mi trabajo soy respetuoso y pacífico con mis superiores, o no habría conseguido este conveniente puesto de Ñoqui .o de su familia; tal vez voy más allá y escribo cosas como que estoy harto de vivir entre .gente del color de piel más parecido a la mierda que a la piel. (sic) o .Ojalá te mueras de cáncer., o a hacer chistes sobre la muerte reciente de alguien (sic) o a escribir el teléfono de mi ex novia explicando que practica felaciones a domicilio y por fin a amenazar de muerte al escritor y sus editores.


En este punto, Flaubert decide que no va a incluir cierto tipo de párrafos, más dignos de un morlock que de un ser humano. Y entonces, a pesar de que vivo revolcándome en el cholulismo televisivo, donde nadie da la menor cabida a mis pareceres, o de la radio, donde de cien llamados se escuchan cinco, escribo otro texo (en la edición 29 de .Madame Bovary.) quejándome de que he sido objeto de censura.


Entonces, Flaubert, muy atinadamente y con algo de sorpresa .porque se acaba de dar cuenta de ello -me dirá .mirá, querido, este es mi libro, firmado por mí, donde me hago cargo de todo lo que aparece, y donde el criterio estético lo marco yo, así que YO decido qué pongo y qué no pongo, y siendo MI obra, MI libro, MI trabajo, MI pequeÑo reino (subalquilado), el único que puede llegar a sufrir y a quejarse de una posible censura soy YO, si mis editores se pusieran medio jodidos. No vos, a quien que yo recuerde nunca le ofrecido un empleo. Aclarado esto, ¿ya leíste mi nuevo libro .Educación Sentimental.?.


Y yo correré desesperado a comprarlo para ver qué pongo.


Aclaración: Esta pequeÑa metáfora o alegoría o lo que sea no tiene que ver con los últimos sucesos en este blog .protagonizados no tanto por un psicópata como por un simple chusco algo pasado de rosca .sino con algunas sensaciones generales que a veces se producen en este lado, y especialmente con amenazas BASTANTE TURBIAS sufridas por algunos blogs colegas; que, a propósito, en mi caso recibo de a cinco o seis por semana así que ya estoy CURADO DE ESPANTO!


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