Ahora que las aguas de esta página parecen haberse calmado, asomo la cabeza (con casco protector, por las dudas) con ánimo poético; y recuerdo, no sin cierta nostalgia, la época del auge de los videoclubes.
En esa época había adquirido una costumbre muy personal: Iba al videoclub, no con el objeto de alquilar nada, sino a leer las sinopsis que aparecían en las cajitas. Y tengo que reconocer que muchas de esas sinopsis…
¡MACRI!
No, quería ver qué pasaba. Miren, los espectaculares resultados del concurso .Exonario..
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