El problema es que con la música hacemo cualquier cosa, menos escucharla. La usamos de batifondo, de distracción automovilística, de disparador para los rituales danzantes, de motivo para canchereadas culturales. La cantidad de usos no musicales de la música es infinita e inabarcable; sin ir más lejos, acá hay casi siete (o sea, seis):
MANIPULACIóN ONíRICA: En este caso, el arte de combiunar los sonidos se utiliza para que el bebé permita a sus padres vivir o dormir por un rato. La obra en sí no tiene importancia mientras sea cantada en voz baja y ternurita (yo solía interpretar un par de temas de Siniestro Total con todo éxito). Una segunda opción es hacer un ruido con la boca, rociando con saliva la parte anterior de los dientes (.chuchuuuufffff.). Por último, evitar en lo posible la .Canción del Jardinero. de María Elena Walsh, ya que se han detectado casos en que los infantes interpretan esa melodía como .angustiante. y se echan a llorar desconsoladamente.
MANIPULACIóN INTELECTUAL: Hace unos aÑitos circuló una especie de ESTAFA MUSICAL en forma de colección de discos con fragmentos de Mozart (total, no paga SADAIC!) que, escuchados en momentos previos a emprender alguna actividad intelectual, elevaban nuestra inteligencia un par de puntos. No quiero dar detalles, pero les puedo asegurar que NO-FUN-CIO-NA. Y para peor, hay que escuchar a Mozart. ¡A Mozart!!! Pudiendo deleitarnos con nuestra dosis diaria de .Copacabana..
MANIPULACIóN ERóTICA: Quiere la eterna danza de la seducción que, cuando el macho de la especie desea empujar a la hembra a su burbuja personal de fascinación erótica, utiliza todos los medios a su alcance que puedan servir de estímulo sensorial. Y pone un disco de .música para apretar.. De los Honeydrippers a César .Banana. Pueyrredón, pasando por .I.m not in love. y .Body Heat., ninguna pieza es lo bastante empalagosa, lenta y ronca a tal efecto. El saber popular quiere que, si en algún momento aparece un saxo, la hembra dejará caer todas sus defensas irremediablemente y rociando el ambiente de feromonas. De no contar con ningún .disco para apretar., siempre se puede poner F.M. Aspen. Por fin, se puede también conseguir el efecto diametralmente contrario poniendo .El Tractor Amarillo. o el disco de González Oro.
MANIPULACIóN PSICOLóGICA: El ser humano está condicionado para relacionar .música de .malo.. con la calidad moral del individuo que está en pantalla. Así, podemos ver a Charles Ingalls con su mejor cara de Vendo mi CabaÑa y Dejo a Mi Familia en la Calle para Comprarle un Mendrugo de Pan a Esta Huerfanita, pero si le montamos la música de Darth Vader desconfiaremos de él (Disculpen si me pongo pesado, pero .Gran Hermano. lo hace constantemente, poniéndole una musiquita de asesino serial a las charlas confidenciales de sus encanutados).
Pero el recuerdo más burdo de una manipulación de esta clase fue obra de Bernardo Neustadt, que en medio de su campaÑa anti-maradoniana, mostraba a Diego Armando Maradona gritando su gol contra Grecia (Mundial 94) gritándolo con rostro de ENAJENADO a cámara, con los macabros acordes de .Carmina Burana.; a continuación, mostraba un gol del jugador Ronaldo, musicalizado con un alegre .Carnaval Carioca.. Luego, alternaba a Maradona y Carmina Burana, Ronaldo y .Upa neguinho na strada. y así. Nunca, pero NUNCA acomo ese día (excepto cuando compré .Mozart for your mind. ©) tuve la sensación de ser TOMADO POR ESTúPIDO.
MANIPULACIóN HUMORíSTICA: Un caso parecido al anterior, pero en este caso la intención es cubrir de ridículo a la víctima o conseguir un éxito humorístico inmediato. Alcanza con montarle la música de .Laurel & Hardy. o la de Benny Hill a cualquier cosa, y el blanco elegido perderá la poca dignidad que tiene en el acto. Si además, se le agrega cámara rápida, Por supuesto, esta teoría, como todas, es mentira -si es que se acuerdan de este fallidísimo y un poco triste experimento. Por otra parte, lo bueno es escuchar la música de Benny Hill siempre es grato y moralmente justificable.
MANIPULACIóN ODONTOLóGICA: No sé por qué los dentistas necesitan estar acompaÑados de música. Dudo mucho de que se les permita a los cirujanos llevarse la radio a una apendicectomía, y sin embargo es socialmente aceptado que los sacamuelas nos hagan un tratamiento de conducto al son artificialmente violinizado de .It only just begun.. SI lo que necesitan es una música que nos relaje, no me despiertan demasiada confianza; si lo que buscan es que el paciente se relaje, el concepto está completamente equivocado. La relajación sólo consigue que nuestros receptores del dolor estén más sensibles.
No, lo que necesitamos es algo que nos embote los sentidos, algún tema de Motorhead o Riff o un mambo-jazz, o mejor aún, una tele que pase Martes 13 XXIV con las partes más perturbadoras y sangrientas editadas todas juntas y a máximo volumen (total, el dentista necesita ver, no escuchar), de modo tal de pensar en cualquier cosa, excepto en el baile al que hemos ingresado. La contra es que tal vez el odontólogo no escuche nuestros gritos de .¡.ue.eee! ¡.ue.eee!., pero eso colaborará a que termine MáS RáPIDO.
Así que déjenme de embromar con .no, yo de música escucho esto y escucho lo otro.. Ustedes no escuchan música; le dan un uso práctico a una herramienta, como los plomeros y los babuinos.
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