EL MOMENTO CINEMATOGRáFICO MáS ANGUSTIANTE QUE RECUERDO ES AQUEL DE LA PELíCULA .CHARLIE., en la que su protagonista, un muchacho algo .lento., era dotado de una inteligencia sobrehumana mediante un experimento, y luego notaba que el proceso se estaba revirtiendo. En la última escena, el Charlie del título jugaba en unas hamacas, muy contento.
Si hacía falta algo para terminar de sentirme como Charlie, excepto en la parte de la inteligencia sobrehmumana, era visitar el .Museo de Ciencias. interactivo, donde a los niÑos se les enseÑa cosas complicadísimas por medio de unos aparatos muy simpáticos con maniujas y botoncitos. No es que no sea capaz de entender los principios físicos o científicos con los que funciona la .Escalera de Jacob. o la .Sucesión de Fibonacci. o el .Socotroco de Castrogiovanni.; en realidad, JAMáS había abrigado LA MENOR ESPERANZA de entender esas cosas (¡estudié en el bachillerato, caramba!); menos aún, de intentar transmitirle estos conceptos a mi hijo en un lenguaje sencillo y accesible, que por lo demás, y por suerte, nunca pareció estar muy interesado en la física mecánica.
No, lo que realmente PULVERIZó MI AUTOESTIMA fue la cantidad de INSTRUCCIONES que tenían los aparatitos para hacerlos funcionar. Si supiera seguir instrucciones, podría haber programado alguna vez en mi vida mi videocasetera. O habría llegado a lo de ese amigo que alquiló una casita con jardín en Claypole sin necesidad de la guía Filcar.
Como no es el caso, ni media gracia me hizo que todos y cada uno de estos JUGUETITOS DE ALTO NIVEL estuvieran encabezados por cartelones donde .y esto era lo más desalentador .se veían los números .1., .2., .3. -y sigue la sucesión de Fibonacci -seguidos de los .pasos. correspondientes a cada uno. ¡Como si no fuera bastante difícil seguir una instrucción, te ponen varias! ¡Y para peor, en orden! ¡Así si no seguís la primera, no podés hacer la segunda! ¡Y eran cono cinco!
Declaro que la única forma de disfrutar de este Museo es o ser un niÑo y maravillarse ante cosas que dan vueltas, o un físico nuclear de esos que se babean ante la comprobación del Principio de Bernoulli. Si fuera por mí, haría un .Museo de Cosas Fáciles que Todos Sabemos Hacer.; Con salones con un interruptor, donde podemos entretenernos prendiendo y apagando la luz, sin necesidad de instrucciones, y asombrándonos módicamente ante el Innegable Fenómeno de la Oscuridad. Aaah, y aparte no iría ni en pedo, lo que no dejaría de ser un atractivo extra.
Miren, el .Infierno de Hello Kitty.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario