Esto va para los que desean conocer el .tras la escena. del apasionante mundillo de las letras argentinas, y para que dicen que .escribo muy largo.. Fíjense lo mal que andará todo que me encargaron que escriba algo para una prestigiosa revista literaria y entre los requisitos, además de poner todos los acentos y todas las palabritas, todas todas, figuraba que debía tener .10.000 caracteres..
¡10.000 caracteres! ¡Un montón! Pero cuando recordé la cantidad de SIMIOS SUBNORMALES que me ponen .No lo leí. Larguísimo. me dije .Esteban, esto es pan comido.: lo único que tenía que hacer es dar rienda suelta a mi creatividad.
Bueno. Primero, empecé, que es lo más difícil, por el temita de .la hoja en blanco.. Aunque trabajo en la computadora, no en una hoja. Es más fácil. Este es un consejo para los escritores noveles. La cosa es que empecé. Cuando me vi obligado a hacer una pausa, las conté .porque el Word tiene una máquina que te cuenta las letritas . y comprobé que había llegado a los 1.500 caracteres, que para haberlo hecho en un frenesí de diez minutos me pareció un buen promedio.
Luego continué, sin reprimirme nada, y cuando sentí que el artículo tendría que terminar me dije .Esteban, paremos la mano, porque ya debemos estar en los 20.000 caracteres, ojo al piojo que después hay que empezar a podar a lo bestia y acá hay oro, ¡oro!..
Hice uso de la máquina. No llegaban a los 5.000 caracteres.
Confieso que lancé una risita nerviosa como para mí, seguida de un .¡Uuuh, ah, ah!.. La verdad que me sorprendí en mi buena fe. Pero no perdí la presencia de ánimo. Me dije .Tranqui, Esteban. No nos pongamos nerviosos. Lo que pasa es que seguramente, acostumbrado al profesionalismo, al poder de síntesis que debe tener un hombre del periodismo, al hablar llano, no le diste suficiente rienda suelta a tu creatividad. A tu barroquismo. Liberate. Relajate y poné toda la carne en el asador, todo lo que te reprimiste. Vas a ver que llegás. ¡Ea!.
Arranqué de nuevo .sin excesivo entusiasmo .y le agregué un par de conceptos que en el furor creativo se me habían olvidado. Extendí innecesariamente un par de frases. Agregué algunos adjetivos .otro consejo para escritores noveles, se pueden poner todos los adjetivos que quieran en una misma oración, siempre que no estén repetidos, aunque esto último no es ilegal ni nada parecido .y alguno que otro chiste. El resultado: 5.800 caracteres.
Ahí me tambaleé, cosa que .cito a P.G. Wodehouse .estando sentado, es toda una hazaÑa.. El pedido había sido muy concreto: 10.000 caracteres. Ni uno más ni uno menos. Ni siquiera me presionaron para que el texto fuera bueno. ¡Quebrantando mis propios principios (.ya que no hay calidad, por lo menos que haya cantidad.), no soy capaz ni siquiera de cumplir con un pedido numérico concreto! Mi .comentarista interior. empieza a acosarme con su venenosa prédica de siempre, arrojándome sus .al final ves que sos un inútil. y sus .esto demuestra que no sos un profesional. y sus .no eres más que un niÑo intentando jugar el juego de los adultos..
Pero lo que tengo de autoflagelante lo tengo de tenaz. Le di con toda la furia. Acumulé de hasta cuatro adjetivos en una misma frase (y que Horacio Quiroga me venga a buscar a mi casa). Dividí largas oraciones compuestas en hasta cuatro o cinco frases, para acumular signos de puntuación, que también cuentan como .caracteres.. Cité el nombre de un libro y agregué el nombre de su autor, que además -afortunadamente -tenía segundo nombre. Repetí conceptos. Puse digresiones y anécdotas de mi infancia muy débilmente relacionadas con el tema central. Ya puesto, opiné sobre lo que le hace falta a este país. Y en un rapto de desesperación, empecé a incluir muchas palabras que tuvieran la letra .m., que ocupa más espacio, para compensar escasez con tamaÑo. Voy a ser completamente sincero: dejé de lado todos mis escrúpulos literarios -descubriendo al mismo tiempo que tenía algunos -, no buscando la gloria ni réditos económicos, sino sólo para poder cumplir con lo que me habían encargado (esto se llama .síndrome del Buen Alumno.).
Por fin, luego de transpirar, mentir, redundar, estirar a lo bestia (empecé a entender un poco más a Jorge Rial), rellenar y consultar mi Diccionario Espasa Calpe de Palabras Largas, llegué a la miserable cifra de 7.300 caracteres.
Tiré la toalla. Me rendí. Me dije .Esteban, esto no da para más. Un poco de dignidad, caramba.. Estiraba un poco más la nota y se partía a cachos. Así que le escribí un mail de lo más lastimero a la persona que me encargó el trabajo, explicándole que no había forma humanamente posible de llegar a la cifra estipulada. Pensé en sugerirles que pongan, para enllenar las partes faltantes, un aviso de algo. Afortunadamente no hizo falta. Parece que lo van a publicar en mayúsculas, con una tipografía bien bien bien grande y a triple espacio, y con un recuadro alrededor para crear el efecto óptico de que la nota es más grande.
Ahí tienen por qué los escritores de verdad son todos MULTIMILLONARIOS.
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