miércoles, 23 de mayo de 2007

¡Experto en seguridad denuncia peligros del patriotismo callejero!





Escribe el Ing. Jorge Cubero Sosa

Experto en Catastrofismo Municipal

todosvamosamorir@ubbi.com


Llevo impresos a fuego y sangre los colores de mi bandera en el corazón como el más apasionado de los patriotas, pero sin embargo no puedo dejar de denunciar los MúLTIPLES RIESGOS derivados de la ya aÑosa costumbre de cierta radio amiga: repartir gratuitamente, cada veinticinco de mayo, banderas argentinas a automovilistas y taxistas.


La por lo menos media docena de .burbujas” a punto de estallar generadas por esta costumbre no puede pasar desapercibida a las autoridades, que, si viviéramos en un país más serio, saldría a repartir una armadura y un traje de amianto por cada banderita. Pero, claro, estamos en la Argentina, y hasta que no haya unas cuarenta o sesenta millones de víctimas producto de la imprevisión no se tomarán medidas.


La .Burbuja de la Polución Visual.: La ciudad de Buenos Aires NO-ESTá.PREPARADA para absorber más confusión cromática que la que ya sufre, producto de la contaminación publicitaria y la gente que se viste con más de tres colores en el mismo día. Cada bandera de estas ocupa aproximademente un 1 % del campo visual del resto de los conductores; que es un montón, si tenemos en cuenta, por decir algo, lo que representa un 1 % de la población china (es un ejemplo). Multipliquemos ahora este 1 % por la cantidad de banderitas que se han repartido en estos días, e imaginemos la eventualidad de que unos cincuenta vehículos abanderados coincidan en la misma arteria, cosa que puede ocurrir perfectamente.


Con esto ya logramos obstruir la mitad del campo visual de un conductor .X.. Ahora, dividámoslo, o mulipliquemoslo (o sumémoslo, que es más fácil) por la posibilidad de que justo justo .taponen. el sector visual donde se ubica el semáforo (obstrucción intensificada en el caso de conductores prudentes que, comom yo, ya tienen problemas visuales por andar con el airbag inflado). La resultante es dos o tres o tal vez cuarenta .puede ocurrir -accidentes de tránsito mortales por día a-se-gu-ra-dos. Y esto sólo es la punta del iceberg (y ya sabemos sobradamente lo peligrosos que son los icebergs).


La .Burbuja del Transporte Urbano de Micropartículas Tóxicas.: Ya bastantes problemas respiratorios y sanitarios produce la polución porteÑa en niÑos, ancianos y expertos en catastrofismo como para, además, .tunear. .por usar una palabra de los pibes de ahora .nuestros automóviles con un apéndice de tela listo a convertirse en receptáculo de hollín, tierra, residuos biológicos, polvo, peluchitos de los árboles, luvia ácida y artrópodos radiactivos; con el agravante de que las banderitas transportan, tal como los insectos durante la polinización, estos residuos tóxicos de un lado a otro de la ciudad, provocando, adaptación al nuevo ambiente mediante, reacciones químicas y ecológicas imprevisibles. No sé, por decir algo, nacimiento de MONSTRUOS.


La .Burbuja del Corazón Ardiente.: No debemos descartar, además, el peligro al que se exponen los espíritus patrióticos; de aquellos cuyo corazón, al ver la Bandera Argentina, se henche de Patriotismo, de emoción, generando imágenes mentales de nuestros Próceres, provocando visiones del General San Martín, Don Manuel Belgrano, Domingo Faustino Sarmiento y tantos otros héroes y prohombres acompaÑándolo y diciéndole frases célebres, culminando con la Pasión afiebrando sus mejillas y, especialmente, las lágrimas de emoción nublando su vista. Evidentemente en este estado de desconcentración no-se-puede manejar sin provocar cuarenta o cincuenta o seiscientos accidentes de tránsito mortales y explosiones de vehículos.


En otros países, las banderitas en los vehículos son acompaÑadas de monólogos propalados a través de altavoces a cargo de filósofos nihilistas, existencialistas e internacionalistas que cuestionan los conceptos de .patria. y .frontera., como para aplacar un poquito el peligroso patriotismo automotor. Pero, claro, estamos en una ciudad gobernada por irresponsables, dende se expone a los conductores a los peligros de la emoción nacionalista.


La .Burbuja de la Embriagación Mental por Asociación Lingüte;stica.: Esta otra burbuja a punto de estallar en nuestra cara tiene que ver con la confusión que se produce, al ver las banderitas sobre las ventanas de los taxis .principales clientes de la citada radio .entre la palabra .bandera. y la .bajada de bandera.. Parece sutil, pero se presta a confusión. No está claro. Bandera, bajada de bandera. Es medio raro. Y mientras la sinapsis cerebral se enllena hasta el tope para resolver este intríngulis, o a buscar otras expresiones con la palabra .bandera., o a improvisar un monólogo cómico sobre las diferentes banderas del mundo, o a hacer un ranking de las banderas más hermosas del planeta (Corea rulea #1), el conductor ya se ha cargado setecientos o mil quinientos peatones.


En otras metrópolis, se le pide a las radios que repartan escarapelas o cintas celestes y blancas o cassetes con el himno nacional, pero está terminantemente prohibido repartir banderas para evitar esta peligrosa asociación por semejanza. Pero, claro, estamos en Argentina, donde la previsión y seguridad urbana es un viva la pepa a la que te criaste.


Y sólo nos queda tener esperanzas, no en que la Hecatombe producto de estas burbujas deje aunque sea un hombre y una mujer para reiniciar la Humanidad .cosa que ocurrirá indefectiblemente, y ya está ocurriendo, y esto es sólo la punta del iceberg .sino en que sean más o menos agraciados, para que la vida en ese mundo árido y post-atómico no sea muy triste.


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